Verificación y fiabilidad de la web: criterios y herramientas para comunicadores y curadores de contenidos


moztoolbar
La herramienta de análisis Open Site Explorer de Moz puede actuar como un instrumento de verificación al aportar datos significativos sobre un sitio, como la denominada autoridad de dominio. Aquí vemos los resultados del análisis del sitio PBS que, como puede verse, es altísimo (98 sobre 100)


Actualización: Febrero 2017 – Nueva edición y recursos añadidos.


Verificación: todas las profesiones intensivas en información necesitan verificar los contenidos que encuentran en la web. Pero si hay algún colectivo que tiene especial necesidad de disponer de buenos criterios para ello son los comunicadores, y entre ellos los periodistas de una forma muy especial, por su responsabilidad con el público al que transmiten sus noticias.

También los curadores de contenidos y los profesionales de la documentación deben disponer de herramientas intelectuales para identificar, evaluar y recomendar únicamente contenidos de calidad. Pero nunca insistiremos los suficiente que cualquier profesional de los diversos sectores de la comunicación social: ya sean comunicadores del audiovisual, profesionales de la publicidad y las relaciones públicas o comunicólogos e investigadores, deben preocuparse también por estos temas.

Herramientas para la verificación

En esta entrada se proponen 7 criterios básicos de verificación vinculados con la calidad del sitio, 2 formas de contrastar la credibilidad y 4 herramientas de análisis para determinar esto último. Este pequeño arsenal lo iremos presentando en sendos apartados. Una vez revisados y si nos habituamos a ponerlos en práctica, acabaremos adoptando el hábito de verificar las fuentes web que pensemos usar para nuestro trabajo de una forma casi automática.

Antes de seguir, hemos de señalar que aquí no nos vamos a referir a la verificación de hechos o acontecimientos de actualidad, para lo cual los comunicadores y periodistas necesitan aplicar otra clase de técnicas y de recursos y sobre los cuales pueden encontrar otras entradas en este mismo sitio (así como en las entradas relacionadas al final de este artículo).

En este artículo nos centramos en la necesidad de evaluar o determinar la calidad y la fiabilidad de sitios web que, por alguna razón, pensemos que pueden ayudarnos en nuestras tareas profesionales, antes de adoptarlos como fuentes de información fiables.

Si esto siempre ha sido importante, en los así llamados tiempos de la posverdad y de los hechos alternativos, se multiplica la necesidad de considerar esta clase de criterios.

Sitios con informaciones fiables y elaborados con criterios de calidad, como Human Right Watch son más necesarios que nunca para las labores informativas de periodistas y curadores de contenido.

7 Criterios de Verificación de la Calidad


1. Rigor y Calidad Percibida

Se refiere al cuidado con el que ha sido obtenida, procesada y preparada la información publicada. No siempre podemos estar seguros respecto a esto, y con frecuencia debemos guiarnos por indicios más o menos (in)directos. Algunos de estos indicios son: la mención de otras fuentes, la mención de datos concretos (fechas, autores, estadísticas), la ausencia de errores factuales, la ausencia de juicios de valor gratuitos, la separación cuidadosa entre opinión e información, etc., por no mencionar la ausencia de errores mecanográficos, ortográficos, etc. Un estilo descuidado siempre es sospechoso, así como la presencia de más contenido publicitario que editorial.

La calidad percibida se refiere exactamente a lo que indica: si percibimos que un sitio tiene una edición descuidada, con una enorme cantidad de anuncios, con más banners y contenidos publicitarios que de tipo editorial, probablemente será muy poco fiables.

Un buen ejemplo de rigor suelen ser sitios web de gran relieve en el mundo de las políticas económicas, como el sitio web del Banco Mundial, de la OCDE o los sitios de organizaciones de defensa de los derechos humanos, como Human Rights Watch, o Amnistia Internacional.

2. Exhaustividad

Este indicador se refiere al grado en el cual las informaciones se presentan de modo más o menos completo. Por ejemplo, un dato bibliográfico puede consistir solamente en un título y un nombre de autor, o incorporar también la fecha de edición, el lugar de edición, el nombre de la editorial, el número de páginas de la obra y el número de ISBN. Un directorio de empresas puede dar un nombre y una ciudad para cada empresa o la ficha completa de la misma, incluyendo el nombre de los miembros del consejo de administración; una biografía puede dedicar un párrafo a cada personaje o el equivalente a varias páginas de información, etc.

Un excelente ejemplo de exhaustividad en la mayor parte de sus informaciones la encontramos en la base de datos de cine IMDB.

3. Actualización

Señala la frecuencia o la fecha de la última actualización. Es evidente que, en general y a igualdad de otros factores, cuanto más actualizada sea una información, mayor valor tiene. Si consultamos un atlas geográfico de centro Europa desearemos, con toda seguridad, que sea lo más actualizado posible.

En general, los sitios web de los mejores medios de comunicación son ahora buenos ejemplos de una política adecuada de actualización, con varias ediciones diarias.

4. Edición

Este indicador se refiere al grado, tanto explícito como implícito, y más o menos evidente según los casos, en el que la información ha sido tratada, revisada, completada, editada en una palabra, antes de ser publicada. Ofrece evidencias de edición una web que presenta un título en cada página, un nombre de autor (o una indicación de autoría) y una fecha de creación, por no mencionar, una vez más, la ausencia de errores ortográficos o la simple presentación descuidada. Las menciones de autor, la titulación y la datación deben repetirse en todas las secciones de la web si procede, es decir, si la naturaleza del recurso lo exige. Por ejemplo, la web de una publicación periódica deberá indicar no solamente los datos del organismo editor, el nombre del director o directora de la publicación, etc., sino que deberá presentar esos datos para cada artículo de la publicación, etc.

Desde hace algún tiempo, los proyectos de la organización Wikimedia, entre los que se incluye la Wikipedia son un buen ejemplo de edición cuidada, donde varios editores supervisan que los artículos de la wikipedia dispongan de datos verificados. Incluso cuando no es así, se señala la carencia de ellos para alertar al lector.

5. Sistematización

El tratamiento sistemático proporciona una gran calidad a la información, por eso debe considerarse un indicador de primera magnitud. En el punto anterior hemos mencionado un factor de sistematización, pero cada tipo de recurso tiene los suyos propios. Por ejemplo, en un directorio hay sistematización si cada web está descrita de la misma forma. Hay sistematización en una base de datos cuyos registros poseen todos la misma estructura básica, etc.

6. Interés intrínseco

Aunque sea una obviedad, hay que recordar que existen temas completamente triviales, y muchas webs dedicadas a ellos. De hecho, la trivialidad y el esnobismo parece ejercer una atracción fatal en el mundo de la WWW. Dicho de otro modo, debe considerarse el interés intrínseco de la información por encima de consideraciones de estética o de esnobismo. En este sentido, otro motivo de sorpresa es la enorme atención que algunas webs de contenidos voluntariamente triviales merecen en los medios de comunicación. Una vez más, la Wikipedia o cualquier sitio de los que hemos comentado en esta entrada cumple este criterio.

7. Originalidad

Este parámetro se refiere al grado en el cual un recurso ofrece informaciones únicas o exclusivas en algún sentido. Muchas webs ofrecen informaciones relacionadas con temas de actualidad, pero solamente algunas webs ofrecerán, además, tratamientos en profundidad de tales temas o recursos complementarios, como gráficos, mapas, infografías, datos estadísticos, puntos de vista opuestos, etc. Muchas webs ofrecen listas de recursos digitales, pero solamente algunas evalúan esos recursos, etc. Este indicador mide, en definitiva, el grado en el cual un recurso ofrece algo que únicamente puede encontrarse en el mismo.

 

polifact
La página de créditos (“About Us”) de Polifact es un ejemplo de buenas prácticas. Información completa sobre el sitio, los miembros de su staff y sus fuentes de financiación. No podíamos esperar menos de un sitio cuya misión es controlar a los políticos de su país, pero debería ser igual de exiigible en cualquier otra corporación o empresa de relevancia pública.

2 Formas de Contrastar la Credibilidad


Los indicadores anteriores relativos a la calidad son directamente observables o medibles y, en todo caso, relativamente fáciles de determinar.

El cambio, la credibilidad se refiere a una valoración donde, además de un inevitable componente subjetivo por parte del analista, tenemos que contar con que los responsables del sitio suelen estar interesados en parecer creíbles, independientemente de que lo sean o no.

Determinar la credibilidad de un sitio puede requerir indagaciones directas e indirectas, así como efectuar inferencias sin garantía de acierto al cien por cien. Por último, la indagación puede no aportar ningún dato concluyente. Dicho de otro modo, mientras que siempre podremos saber o decir algo sobre el contenido, puede que no siempre podemos llegar a conclusiones seguras sobre la credibilidad.

No obstante, es éste último (la credibilidad) el aspecto que más debe preocupar en el contexto del trabajo periodístico por razones evidentes e independientes de su facilidad o dificultad de determinación. Precisamente, un sitio de supuesta calidad frente al que tengamos problemas para determinar la credibilidad también sería significativo en sí mismo. Podría ser una clara señal de que alguna cosa va mal.

1. Página de créditos

La existencia misma de declaraciones explícitas de autoría es ya una primera indicación de credibilidad. Sorprende el elevado número de webs que carecen de indicaciones claras sobre a quién cabe atribuir la paternidad, la propiedad o la responsabilidad intelectual de la misma. Por eso, de entrada, es ya un indicador de calidad la simple presencia de esa información bajo apartados denominados Créditos, Quiénes somos, About Us, etc. Una web bien concebida debe tener un apartado donde se explique sin ambigüedad y con el máximo detalle posible: a quién o a quienes debe atribuirse la responsabilidad del recurso; quién o quiénes son los editores o distribuidores del recurso. Esta declaración debería ir acompañada de datos complementarios sobre los autores y los editores: institución donde trabajan; dirección postal de los editores, etc. Por el contrario, una web sin tales indicaciones debe considerarse, de entrada, poco solvente.

Un sitio que puede ser un buen ejemplo de cómo resuelve este apartado de forma ejemplar es la página de créditos de la televisión pública de Estados Unidos: PBS.

2. Solvencia y adecuación de la fuente

La solvencia del autor y/o de la institución que ha creado, producido o editado el recurso. Es evidente que no merece el mismo crédito una web sobre salud producida por un doctor o una doctora en Medicina que por un curandero, para poner un ejemplo de los llamados “de manual”. Por tanto, un indicador de calidad en este sentido será la adecuación curricular del autor al tema tratado.

Por parecido razonamiento, es evidente que no podemos otorgar el mismo crédito a un informe sobre política cultural publicado en la web de la Unesco que uno publicado en la web de un grupo que haga llamamientos al odio contra media humanidad. Por tanto, respecto a la figura del editor o distribuidor, su solvencia pública será otro indicador de importancia capital. Como regla general, es evidente que existen organismos que ofrecen mayores garantías, de entrada, que otros. Por ejemplo, siempre suelen ser un buen indicador de calidad el que un recurso haya sido publicado por una universidad, o por una editorial de prestigio, etc.

Por ejemplo, la web del Banco Mundial o de la OCDE, ya indicadas anteriormente son buenos ejemplos de fuentes solventes por lo que hace a datos e informaciones económicas.

icanhois
Información que proporciona el servicio ICANN WHOIS cuando pedimos información sobre un dominio. En este caso, vemos la información disponible sobre el dominio hrw.org (Human Righst Watch).

4 Herramientas de Verificación


Ahora bien, ¿qué sucede cuando no existe en el sitio una indicación clara de autoría? O, peor aún, ¿qué sucede cuando tenemos sospechas sobre la autoría o la identidad declarada del sitio?

Ante la situación anterior, tenemos una pequeña batería de recursos que nos proporciona la propia web para intentar determinar “quién está detrás” de un sitio determinado.

Antes de presentar estos recursos, no obstante, una observación. Lo más operativo cuando nos encontramos ante un sitio del que no estamos seguros de su fiabilidad o credibilidad y su página de créditos no nos ayuda a despejar dudas consiste simplemente en ignorarlo y buscar otra fuente. En la web, por suerte, lo que abunda especialmente es la información, así que en general siempre tendremos alternativas donde escoger si una fuente no merece nuestra confianza.

Por tanto, lo que sigue solamente tiene sentido si, por alguna razón, y a pesar de todo estamos especialmente interesados en saber más sobre un sitio. Las herramientas que podemos utilizar son las siguientes (ninguna de ellas, sin embargo es concluyente):

1. Servicios Whois

Existe una serie de sitios que permiten lanzar consultas a los registros oficiales de los propietarios de los dominios. Un ejemplo es ICAN Whois.net (https://whois.icann.org/en). No siempre conseguiremos datos tan concluyentes como los de la ilustración superior, pero típicamente podemos saber el nombre de la empresa o de la persona que compró el dominio y sus datos de contacto incluyendo teléfono, dirección postal y correo electrónico. Desafortunadamente, existe la opción de enmascarar los datos de contacto del propietario del dominio, si así lo desea.

Es un opción que puede entenderse en caso de dominios registrados por personas particulares sin relevancia pública de ningún tipo, pero sería significativo una ocultación en el caso de una empresa u organización. En todo caso, el nombre del propietario del dominio no puede ocultarse, otra cosa es que el nombre corresponda a una persona u organización real, pero esto en teoría también puede arrojar algún tipo de pistas.

toolbar
La Toolbar de Moz en acción. Parte de la información que muestra cuando entramos en un sitio web con un navegador que haya instalado esta barra como una extensión del mismo. Estamos viendo datos de la página de Amnistia Internacional.

2. Herramientas de Análisis SEO

Estas herramientas se han creado para analizar la visibilidad y el potencial de posicionamiento de los sitios web, pero la cuestión es que han acabado derivando en herramientas que permiten valorar la autoridad de un sitio, así como su visibilidad y popularidad en Internet. Pero un periodista o un curador de contenidos los puede utilizar para conocer aspectos del sitio web basados en su encaje en Internet.

Buen ejemplo de ellos son las herramientas que proporciona la conocida empresa de análisis SEO MOZ. Open Site Exlorer, en concreto, es un servicio especializado que analiza la URL que entremos y nos indica informaciones básicas sobre el sitio, concretamente la autoridad de dominio (que es la más reveladora) y la de pagina, así como el número y procedencia de los enlaces de entrada que recibe el sitio o página en cuestión.

La autoridad del dominio se establece mediante criterios SEO , tales como el número y la reputación de los enlaces de entrada. También podemos descargar una herramienta (toolbar) que podemos instalar en nuestro navegador si queremos que, con el simple hecho de acceder a un sitio, podamos tener esta clase de informaciones básicas sobre el mismo. Para acceder a estos servicios: https://moz.com/tools.

Otras herramientas, destacadas, propias del mundo SEO que podemos utilizar para obtener información de un sitio son las siguientes:

google
Uso de la búsqueda avanzada de Google para conocer (y ver si lo deseamos) cuántas páginas tiene en su índice de un sitio determinado (en este caso, del sitio hrw.org)

3. Utilización de buscadores

Naturalmente, siempre tenemos la opción de entrar el nombre y/o la URL del sitio en la caja de búsqueda de un buscador como Google y ver qué dice el resto de la web (si es que dice algo) sobre el sitio en cuestión. Si no dice nada, ya es de por sí motivo de sospecha. No obstante, no nos cansaremos de advertir que nada de todo es determinante.

Otras opciones reveladoras son el uso de la búsqueda avanzada con los operadores site (para ver todas las páginas que Google tiene en su índice de ese sitio) y allinachor que nos permiten saber qué páginas han enlazado a ese sitio. Un sitio que pretenda ser de autoridad sobre un tema no puede tener apenas unas pocas páginas en el índice de Google. Por el contrario, un sitio de autoridad tendrá al menos cientos de páginas y posiblemente miles sobre su tema y sobre aspectos relacionados. Por otro lado, saber qué sitios han lanzado enlaces al sitio que estamos considerando puede ser enormemente revelador (aquí puede verse formas de usar la búsqueda avanzada).

Más concretamente, Google ha lanzado una iniciativa destinada a yudar a los periodistas a utilizar mejor las herramientas de búsqueda para preparar sus noticias: Google News Lab.

 

4. Uso de navegadores de última generación

Aunque parezca una trivialidad un periodista siempre debería utilizar navegadores de última generación, o al menos de versiones muy recientes. La razón es simple: cada nueva generación de los principales navegadores (Chrome, Edge, Firefox) añade mejores capacidades para detectar sitios fraudulentos o que usurpan la identidad de sitios reales. En el caso de Chrome y de Firefox, podemos instalar complementos como la Toolbar de Moz que proporcionan de forma automática informaciones de autoridad de las páginas visitadas.

Conclusiones

Hemos presentado un grupo de herramientas, algunas de tipo intelectual, como las basadas en la suma de inspección más nuestra capacidad de realizar inferencias, y otras basadas en servicios de análisis, como las últimas.

Con ellas, no deberíamos tener dudas sobre la conveniencia o no de utilizar datos, informaciones o cualquier clase de recursos que vaya a trascender nuestro uso estrictamente personal o privado. Por el contrario, si tales informaciones o recursos vamos a utilizarlos de forma que nos trascienda por su uso en nuestra labor profesional, entonces hay que ponerlos en marcha.

En el caso de la verificación de noticias o acontecimientos de actualidad, debemos recordar que los periodistas muy especialmente, deben considerar otro tipo de herramientas de las que también se informa en otros artículos de este mismo sitio.

Finalmente, todos estos indicadores y herramientas puede actuar como pistas de qué requerimiento debe tener un sitio en el que tengamos alguna responsabilidad como comunicadores si queremos que se evidente su fiabilidad y credibilidad, comenzando por algo tan lastimosamente descuidado en nuestro país como son las páginas de crédito y de información corporativas.