Qué son las taxonomias y cómo se aplican a sitios web

Un sitio web organizado mediante una taxonomía
La estructura de un sitio web puede entenderse en función de la taxonomía aplicada a sus estructuras de navegación. Fuente: elaboración propia.

El objetivo de esta entrada sobre taxonomías es el de desmitificar el concepto y, de paso, perder el miedo a su aplicación para organizar los contenidos en sitios web.

Por alguna razón, el término parece sugerir un complejo proceso de entendimiento, así que si nos damos cuenta que una taxonomía es una clasificación por otro nombre, ya habremos avanzado mucho. 

Por supuesto, cambiar el nombre no hace que una tarea se vuelva fácil, así que desarrollar una buena taxonomía puede seguir siendo una tarea igual de complicada (o no, depende del caso), pero al menos le perdemos el miedo al concepto.

En esta entrada procuraremos ser directos en la presentación de los conceptos aunque se pierda algo de precisión (los interesados en profundizar tienen más opciones en la sección Para saber más).

Vamos a ver antes que nada, un ejemplo de taxonomía aplicada al sitio web de un medio de comunicación, The Guardian, para ir entrando en materia:

La taxonomía de un medio de comunicción. The Guardian
La taxonomía de The Guardian para organizar sus noticias en todo su esplendor. Fuente: The Guardian

Lo que nos muestra esta captura es una serie de categorías, tales como Opinion, Sport o Culture, bajo las cuales, aparecen una serie de subcategorías, como Books, Music, TV & Radio o Art & design (en Culture).  Entonces, esta simple, pero potente estructura Categoría > Subcategoría, reiterada un número de veces es una taxonomía. 

Ahora ya podemos pasar a presentar los temas de esta entrada mediante un sistema de Preguntas y Respuestas

¿Qué es una taxonomía? Definición

Una taxonomía es una estructura de organización de la información que está formada por un conjunto de categorías y subcategorías, gracias a las cuales podemos unir entidades (cosas) que comparten alguna característica común.

Por ejemplo, Cine  y Televisión comparten la característica de ser  productos audiovisuales, por lo cual son subcategorías de la categoría Comunicación Audiovisual. 

La primera idea intrínseca de las taxonomías es que están formadas por términos, como Cine y Televisión. Estos términos expresan categorías, conceptos o clases, dependiendo del punto de vista. 

La segunda idea intrínseca de las taxonomías es que todos los términos están relacionados o conectados entre sí. Todos los términos forman parte de un término superior o son el término superior del que dependen otros términos subordinados. A su vez, los términos de nivel superior forman parte de un término de máximo nivel, aunque éste no siempre queda expresado.

Las taxonomías se pueden utilizar para una enorme variedad de fines, desde la organización de los libros en una biblioteca, hasta la organización de los contenidos de un sitio web. De este modo, se puede decir que la función principal de una taxonomía es predecir dónde van estar las cosas que buscamos. Dicho de otro, su función principal es evitar exploraciones secuenciales o reducir el número de interacciones necesarias para encontrar algo.

La principal virtud de una taxonomía es la claridad y esta se deriva principalmente de la coherencia lógico-semántica, aunque no siempre es fácil de conseguir.

Por último, cabe señalar que, hasta la llegada de la web, las taxonomías casi no se conocían por ese nombre (salvo en algunas disciplinas, como la Biología), siendo mucho más conocidas como clasificaciones

¿Forman parte de alguna clase más amplia de sistemas? Hiperónimo de taxonomía

Las taxonomías forman part de los sistemas de organización del conocimiento (knowledge organization system).  Hay al menos cuatro de ellos y ordenados de menor a mayor complejidad son los siguientes: listas de términos, taxonomías, tesauros y ontologías. Algunos autores añaden los conceptos de anillos de sinónimos y redes

Lo que añade niveles de complejidad a cada uno de los sistemas anteriores es la clase de relaciones entre términos que contempla cada uno.

En las listas de términos, solo hay la relación de pertenencia de cada término a la lista, en las taxonomías se añade la relación jerárquica entre términos y eventualmente se añaden reenvíos, en los tesauros se añaden a las anteriores las de sinonimia y las de concepto relacionado.

Con las ontologías hay una discontinuidad parcial porque en las ontologías las relaciones son las propias de la conceptualización de la que se ocupan y no están predefinidas a priori (salvo en el sentido abstracto clase-subclase, y clase-propiedad).

Las mencionamos solamente para completar el cuadro de sistemas de organización del conocimiento, pero los intentos de su aplicación práctica tropiezan con problemas por las dificultades de su desarrollo y la necesidad de software con capacidad de realizar inferencias, sin el cual, no se pueden explotar de forma adecuada.

Todos los sistemas de organización de la información se pueden aplicar a sitios web, en particular las listas de términos y las taxonomías. Los tesauros, además de mayor inversión en desarrollo del mismo, requieren una interfaz que no sea disuasoria para el usuario, o sea que solamente muestre las partes del mismo según se necesites, y que permita al tesauro trabajar en segundo plano.

Las ontologías son aún más complejas de desarrollar tanto en el plano lógico como en el de programación, y necesitan al menos dos interfaces adicionales: la de usuario y la de inferencias. En la práctica, hasta donde sabemos, no se aplican apenas en sitios web. Históricamente, existía un directorio, mantenido por el W3C, de sitios que aplicaban ontologías en sus sistemas de organización de la información, pero fueron dándose de baja, y al final, el directorio desapareció por completo.

Listas de términos, taxonomías (clasificaciones), tesauros y ontologías
Los cuatro principales sistemas de organización del conocimiento. La discontinuidad parcial al llegar a las ontologías es porque éstas siguen principios basados en lógica formal

A continuación, parte de un tesauro, un sistema de organización del conocimiento que se puede considerar una taxonomía que ha ido al gimnasio, o taxonomía extendida por otro nombre:

Descriptor del tesauro de la Unesco,
Un término preferido o descriptor del Tesauro de la Unesco. Vemos que además de relaciones jerárquicas (Concepto genérico, Pertenece al grupo…) contempla otras relaciones, como Conceptos relacionados y Etiqueta alternativa

¿En qué dimensiones de un sitio web impacta una taxonomía?

Creo que hay un amplio consenso en que una taxonomía puede impactar, al menos, en estas dos dimensiones de un sitio web:

  • En la experiencia de usuario, al favorecer estructuras de navegación claras, lógicas y consistentes, así como al multiplicar las opciones de acceso a la información y las señales de orientación. Efecto “no me hagas pensar” (Krug)
  • En el SEO, al facilitar las estructuras en silo, sortear la canibalización de palabras clave, favorecer el tiempo de permanencia de los usuarios al facilitar la navegación semántica y de paso reducir el tiempo de rebote.
Diagrama de los lugares de afectación de las taxonomías en un sitio web: UX y SEO
Efectos de una taxonomía en un sitio web: UX y SEO

¿Cuáles son sus principales componentes?

Los componentes principales de una taxonomía son los términos con los que forman las categorías y subcategorías. Eventualmente, podemos tener términos de dos clases: preferidos y no preferidos.

Los términos preferidos son los que utiliza la taxonomía para unir los contenidos similares de un sitio. Los términos no preferidos pueden formar parte de las taxonomías a efectos de reenvío. 

Normalmente, las categorías y subcategorías se consideran términos preferidos, sobre todo si son los que aparecen como parte de las estructuras de navegación. Los términos no preferidos pueden aparece en índices complementarios, como hemos dicho, a efectos de reenvío. 

¿Qué estructura tiene una taxonomía?

La estructura propia de una taxonomía es la jerarquía. Esta jerarquía está formada por categorías y subcategorías, con las categorías del mismo nivel en una relación de “hermanos” y las categorías y subcategorías en un relación “padre-hijo” entre ellas.

Las categorías del mismo nivel en horizontal son hermanas, y las de nivel vertical son padre-hijo. Las del primer nivel, como las tres que vemos aquí son la que suelen formar parte del menú principal de un sitio. Las subcategorías suelen ser submenús.

No está predeterminado el número de niveles de una taxonomía, es decir, si una subcategoría, que es un término hijo, puede tener, a su vez, términos hijos, en forma de categoría > subcategoría > subsubcategoría, etc.

En el caso de la mayoría de sitios web suele aconsejarse un máximo de dos niveles, esto es, categoría > subcategoría. No obstante, macrositios de comercio electrónico como Amazon y similares, tendrán necesidad, probablemente de cientos o miles de términos y de más de dos niveles.

En cambio, en medios de comunicación, incluso en el caso de macrositios como The New York Times o BBC, es aconsejable solamente unas (pocas) decenas de términos y un máximo de dos niveles.

Cuándo está justificada la relación padre-hijo o categoría-subcategoría se suele decidir en torno a estos dos tipos de relación:

  • Todo-parte, como en ordenadores > tarjetas gráficas
  • Clase-subclase, como en aves > loros
Diagrama de la estructura de un sitio web gobernada por una taxonomía
Estructura jerárquica de una taxonomía aplicada a un sitio web

La estructura representada en el diagrama anterior, se puede ver en la navegación de muchos sitios web. en especial de medios de comunicación, como en el caso de The Conversation:

Menú de navegación de The Conversation
Como parte de la categoría Arts+Culture, podemos ver las subcategorías: Boks, Film, Visual art, Music, etc. Fuente: The Conversation

Para comparar, veamos la misma categoría en The Guardian:

Menú de navegación principal de The Guardian
Las subcategorías de la categoría Culture en The Guardian.

¿Hay un número óptimo de términos?

No está predeterminado el número total de términos de una taxonomía, ni su número óptimo para cualquier contexto. En un macrositio de comercio electrónico como Amazon parecen necesarios y oportunos varios cientos y seguramente varios miles de términos.

En un sitio web convencional de noticias, para irnos a otro caso muy significativo, seguramente es aconsejable no usar (muchos) más de 10 términos o categorías principales,  con no más de 10 subcategorías para cada una de las principales. 

A continuación, en las capturas, tres ejemplos distintos por el número de componentes. Veremos una taxonomía de varios cientos, tal vez miles, de términos, una de un total de 7 términos, y un caso intermedios de varias decenas:

Parte de la taxonomía de Amazon, mostrando aquí únicamente categorías de primer y segundo nivel, parece compuesta por cientos de términos, tal vez miles si pudiéramos desplegar todos sus niveles.

En cambio, en la siguiente, vemos un número de términos realmente muy limitado:

La eficaz taxonomía de Civio, con 7 componentes, no solamente facilita la navegación sino que expresa con claridad los ámbitos que abarca.

Por último, la del NY Times ofrece una situación intermedia, con varias decenas de términos en total:

Parte de la taxonomía del NYtimes, con varias decenas de términos en total y con las subcategorías desplegadas de la categoría Arts.

¿Cómo se eligen los términos?

Hay diversos inputs en el momento de la selección de los términos que formarán parte de una taxonomía. Por nombrar algunos de ellos, y sin pretensiones de exhaustividad, los términos pueden proceder:

  • De análisis de los contenidos del sitio, o del área de actividad del sitio, por tanto en el input también pueden intervenir diccionarios y enciclopedias especialmente la Wikipedia.
  • De los términos utilizados por los usuarios en la búsqueda web, por tanto, el input puede ser la investigación de palabra clave que suele hacerse en el SEO  y los datos de Google Analytics.
  • De los términos utilizados por los usuarios en la búsqueda interna del sitio, por tanto el ìnput puede ser la analítica de nuestro sitio web.
  • De estudios de benchmarking.
  • De estudios de usuarios.

¿Qué forma adoptan los términos?

En la elección de la morfología de los términos intervienen varios elementos de decisión, por ejemplo:

  • ¿formas compuestas, p.e. “acampadas y senderismos”, o dos términos por separado, p.e. “acampadas” + “senderismo”?
  • ¿plural o singular?, p.e. Juguete o Juguetes
  • ¿sustantivos o verbos?, p.e. cocina o cocinar
  • ¿términos científicos o populares?, p.e. gato o felis silvestris catus
  • ¿términos en la lengua del sitio o en ingles?, p.e., móviles o smartphones

Para la elección de la forma de los términos tenemos también varias fuentes para tomar decisiones, entre ellas algunas se solapan con las que hemos examinado en el apartado anterior (¿Cómo se eligen los términos?).

Pero en este caso, además contamos con guías adicionales que, según el tipo de sitio web (especialmente si va a necesitar varios cientos de términos), podemos considerar, ya que proporcionan propuestas muy elaboradas sobre estas cuestiones:

No obstante, la mayor parte de la información existente para la morfología de los términos de una taxonomía se refiere a sistemas aplicados a la organización del conocimiento de tipo académico-cultural, como el que encontramos en bibliotecas.

En cambio, para su aplicación a la navegación de sitios web, la investigación de palabra clave y otros inputs relacionados con el diseño centrado en los usuarios son los decisivos.

En las Subcategorías de Amazon para la Categoría Deportes y aire libre, podemos ver varios casos de influencia del estudio de usuarios y de su utilización

Una vez tenemos una taxonomía, ¿tenemos resuelta la navegación de nuestro sitio?

Depende. En algunos casos, la taxonomía se identificará con la mayor parte de las estructuras de navegación. Este puede ser el caso, por ejemplo, de un medio de comunicación.

En otra clase de sitios, por ejemplo, en un comercio electrónico, seguramente aportará solamente una parte, aunque muy importante, de los componentes de las diferentes estructuras de navegación.

La navegación principal de un medio de comunicación puede constituir la totalidad de la navegación principal. Apenas dos términos parecen proceden de otros requerimientos. Fuente: El País
En ecommerce, en cambio, la taxonomía solo es una parte de la navegación principal, en este caso, los tres términos que hemos destacado, aunque sin duda importantísima. Fuente: Zappos

Entonces, ¿qué relación tiene una taxonomía con la navegación de un sitio web?

La relación es la siguiente: los términos de la taxonomía proporcionan parte de los componentes y parte de las estructuras de navegación de un sitio. No existe una relación de identidad total porque la tipología de navegación debe contemplar otros requerimientos, por ejemplo, la navegación corporativa, así como las estructuras de navegación principales deben incluir otros componentes como landing pages, secciones que se desea promocionar, navegación por audiencias,  entre otras, por no mencionar el carrito de la compra, avisos legales, etc.

¿De qué forma se aplican a sitios web?

Lo ideal es contar con un CMS (Content Management System) que incorpore la posibilidad de asignar categorías u otras taxonomías a las entradas y páginas del sitio web.

Justamente, es el caso del CMS con diferencia más utilizado actualmente, WordPress. Este CMS propone de forma nativa el uso de dos taxonomías: Categorías, es decir, una taxonomía en sentido estricto, y Eriquetas, una taxonomía plana o impropia (para esta terminología ver esta entrada sobre taxonomías y el codex de WordPress).

En el caso de un CMS como WordPress, las taxonomías, tanto las Categorías como las Etiquetas, se pueden utilizar para agrupar entradas. Las Categorías corresponden a las grandes secciones del sitio, expresan por lo tanto el contenido de forma global. Las Etiquetas se aplican como palabras clave para expresar con mayor nivel de especificidad los contenidos de cada entrada.

Los términos de las taxonomías se pueden utilizar en una amplia variedad de sistemas de menús y estructuras de navegación.

En cada sección de un sitio web pueden aparecer elementos de una taxonomía

¿En qué lugar de un sitio web se pueden aplicar las taxonomías?

Una vez desarrollada, una taxonomía se aplica diversas estructuras de navegación y a otros sistemas de acceso a la información en un sitio web. Una lista parcial podría ser esta (más información en los enlaces de esta sección):

  • Sistema de menús
    • Menú principal
    • Menú secundario
    • Menús complementarios
    • Submenús
    • Menú desplegable 
    • Nube de etiquetas
  • Navegación semántica
    • Categorías y Etiquetas en Entradas
    • Contenidos relacionados
  • Otras estructuras
    • Índices
    • Mapas
    • Migas de pan

¿Cuáles son sus principios de utilización y mantenimiento?

  • Consistencia. La clave en cualquiera taxonomía es la consistencia. Los términos de las taxonomías deberían ser autoexcluyentes y, a poder ser, utilizar un mismo principio de organización, ya sea temático, geográfico, cronológico, etc. No obstante, en algunos sitios web será inevitable usar más de un principio de categorización, como público, actividades, temas, etc. Las relaciones jerárquicas igualmente deberían ser consistente y estar basadas en algún principio lógico, como el de clase-subclase, o el de todo-parte. 

  • Rotulación. Los rótulos o palabras para expresar los términos tanto de categorías como de subcategorías deben estar bien seleccionados, ser clarificadores y coherentes entre ellos. Por ejemplo, esta lista de Categorías (tomada de un sitio real) no tiene ningún sentido: Internacional | Mundo | Deportes… ¿Qué diferencia hay entre Mundo e Internacional? Una más coherente podría ser Nacional | Internacional | Deportes… etc. 

  • Formato. En ausencia de otros criterios (p.e. basados en estudios de usuarios) se suelen preferir sustantivos antes que verbos u otras formas: Juegos, en lugar de Jugar. Igualmente, se suele preferir el plural en cosas contables, mientras que se utiliza el singular para cosas incontables (agua, aire), nombres de disciplinas científicas  (Física, Derecho) y nombres de materiales (hierro, carbón). Se prefieren los así llamados unitérminos, como Turismo, en lugar de términos compuestos como Turismo en Europa. Es mejor utilizar Turismo y Europa como términos separados, y asignarlos a las Entradas que traten efectivamente, de turismo en Europa. En cambio, se deben mantener los nombres compuestos si su separación hace que pierdan su sentido, por ejemplo, Economía política, y no digamos si el término compuesto es un solo concepto, como en Vehículos a motor. Entre diversas formas de referirse al mismo concepto, se preferirá la que sea más conocida, frente a la más especializada. 

  • Justificación. Por este principio, nos referimos a cuando o qué justifica crear un término taxonómico. Las categorías tiene una justificación muy clara: expresan los temas o funciones principales de un sitio. 

  • Un concepto = un término. Este principio nos dice que no debe haber más de un término para el mismo concepto. Dicho de otro modo, no debe haber términos sinónimos. Corresponde elegir uno de los sinónimos y utilizar solamente uno. En sitios con un gran número de términos, se pueden utilizar reenvíos en caso de presentar índices de contenidos.

  • Cambios limitados. Este principio parece contradictorio con la idea de que deben editarse y mantenerse las taxonomías, una idea que implica cambios discrecionales. Sin embargo, hay que intentar conciliar ambos principios. La razón es la siguiente: cada término taxonómico en un CMS como WordPress es una página con una URL determinada. Si los cambios implican eliminar términos porque, por ejemplo, hemos detectado dos sinónimos y los fusionamos en un solo término, estaremos eliminando páginas del sitio, lo que implica necesidad de redireccionamientos o riesgo de enlaces rotos, internos o externos. Los redireccionamientos pueden ser una buena solución siempre que no acabemos generando cientos de ellos por cambios reiterados en las Etiquetas, por ejemplo. 

BONUS: ¿Qué es una taxonomía facetada?

Una clasificación facetada o, si somos consistentes con la terminología, una taxonomía facetada es un conjunto de taxonomías aplicadas a una misma clase de entidades.

Según esto, las taxonomías pueden ser unitarias o facetadas, esto es, unitarias o múltiples. Por tanto, una taxonomía facetada consiste en un número de taxonomías diferentes, siendo cada una de ellas una faceta de la clase de entidades que son categorizadas, y de aquí su nombre.

Por ejemplo, en una taxonomía de viviendas, podemos usar una taxonomía unitaria pero seguramente nos veremos obligados a repetir determinadas subcategorías, como Tipo de construcción, Antigüedad, Dimensiones, etc. Por ejemplo, si tenemos tres categorías principales, p.e. Vivienda Urbana, Vivienda Rural, Locales Comerciales, probablemente, en alguna de esta tres categorías (o en todas) tendremos que repetir las Subcategorías que hemos mencionado como ejemplo.

En lugar de esto podemos subdividir nuestra taxonomía en diversas facetas como las enumeradas, y de este modo casa vivienda quedará categorizada por la intersección de las n facetas de nuestra taxonomía. 

De este modo, cada vivienda estará caracterizada por tipo de construcción, por año de construcción, por el número de metros cuadrados, etc.

Otra forma de verlo es la siguiente: en una taxonomía ideal, cada entrada o cada página de un sitio es asignada a una categoría y solo una. Pero, con frecuencia, en las taxonomías nos vemos obligados a asignar una entrada (por ejemplo, una noticia de un medio de comunicación) a más de una categoría.

Es el conocido fenómeno de la polijerarquía, que se considera inevitable en la mayor parte (si no en todas) las clasificaciones, con la excepción única, probablemente, de la clasificación de los seres vivos, que los biólogos llevan siglos (literalmente) refinando.


Hagamos un aparte para señalar que, según algunos analistas, las polijerarquías pueden ser beneficiosas para la usabilidad bien utilizadas o en determinados casos, por ejemplo, con  arquitecturas de la información basadas en categorías ambigüas.


Volviendo a nuestro tema, una especie de test que podemos utilizar para decidir si nos conviene o no una clasificación facetada es el siguiente: cuando vemos  que las polijerarquías afectan a las categorías (en vez de a las entradas) es posible que nuestra taxonomía gane en funcionalidad si usamos un taxonomía múltiple en lugar de unitaria.

Ahora bien, nuestra estimación es que el uso de taxonomías facetadas proporcionará determinadas ventajas, pero cabe considerar que puede complicar el diseño de la navegación y en general exigirá una interfaz de usuario capaz de proporcionar a este una forma cómoda de interactuar con las facetas. Aquí tendremos entonces un punto donde balancear ventajas e inconvenientes.

Donde tienen en general una buena aplicación, es en los directorios de productos y en las páginas de resultados, donde las facetas suelen utilizarse entonces como formas de navegación y/o como formas de filtrar y reducir los resultados.

Parte de las facetas en la página de portátiles de un comercio electrónico. Fuente: El Corte Inglés.

Conclusiones

Las taxonomías son un instrumento de organización de la información basadas en una estructura muy simple, del tipo, categoría > subcategoría, que sin embargo aportan importantes beneficios en la usabilidad y el SEO de un sitio, en particular, en sitios intensivos en contenidos y en sitios de medios de comunicación. Naturalmente, pueden resultar imprescindibles en sitios de ecommerce, pero este es un ámbito con una casuística enormemente variada.

Una taxonomía bien concebida, unida a un CMS (como WordPress) bien preparado para gestionarlas de un modo automatizado en su mayor parte, permite aplicar tales taxonomías a las estructuras de navegación y los sistemas de menús de un sitio con una gran comodidad y un alto rendimiento.

En muchas ocasiones la principal barrera para utilizar taxonomías de forma sistemática y consistente en un sitio procede del falso entendimiento de que las taxonomías son siempre estructuras complejas, cuya relación coste/beneficio difícilmente las hará rentables.

Sin embargo, la concepción y el desarrollo de una buena taxonomía puede ser más simple de lo que pueda parecer, porque para la mayor parte de los sitios, bastará con unas decenas de términos. Cuando no sea así, y las necesidades sean más complejas, tenemos diversas fuentes de información para su desarrollo, que pueden estar mucho más a nuestro alcance de lo que imaginamos, combinando instrumentos como benchmarking y auditando nuestros propios contenidos, etc.

Una vez escogidos, un buen CMS junto con un buen tema (theme) hará que su aplicación sea altamente automatizada. Ciertamente, habrá que asignar a cada entrada (al menos) una Categoría y tal vez varias Etiquetas, pero esto consume un tiempo absolutamente marginal en el proceso de creación de contenidos, y después produce altos rendimientos inmediatos, tantos, justamente, cuantos más contenidos tenga el sitio en cuestión.

Por otro lado, sería peligroso minusvalorar la importancia de dedicar el tiempo que sea necesario a la concepción de la taxonomía, porque conforme vayamos a creando contenidos y los vayamos categorizando, más difícil será hacer cambios en la misma.

Por supuesto, podemos encontrar el caso de sitios intensivos en contenidos con la necesidad de desarrollar taxonomías complejas, con tal vez varios cientos de términos, intrínsecamente difíciles de determinar y estructurar entre ellos. Aquí solamente podemos decir que es casi imposible que la inversión en el desarrollo de la taxonomía no aporte un retorno muy rápido gracias a los dos aspectos que ya hemos mencionado: la experiencia de usuario y el SEO. O que, mirado desde otro punto de vista, es casi imposible que cada día que pase sin que ese sitio no aborde el problema de la carencia de una buena taxonomía, no esté está incurriendo en alguna clase de pérdidas.

Para saber más

Trabajos de este sitio

En la siguiente serie de tres entradas, se tratan los temas anteriores de forma detallada, además de incluir otras fuentes de información sobre el tema:

En este informe en pdf se han unificado las tres entradas anteriores en una nueva edición:

Artículos recomendados

Además, se recomienda la lectura del siguiente trabajo por su claridad. Pese a tratarse de un artículo del año 2005, conserva toda su validez conceptual:

Por su parte, el siguiente es uno de los mejores que hemos encontrado a la hora de explicar qué es una clasificación facetada y su comparación con una clasificación unitaria, se trata también de un trabajo de hace algún tiempo, pero las aportaciones conceptuales bien desarrolladas  no tienen caducidad:

Finalmente, volvemos a reproducir el enlace a la norma citada en el cuerpo del artículo: