SEO Académico, Redes Sociales e Identidad: Aumentar la probabilidad de ser citados

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Registrar nuestra identidad: nombre completo y (opcionalmente) variaciones del mismo en ORCID es clave para el seo académico
Actualización: Abril de 2016. Nueva edición y añadidos nuevos enlaces

En lo que sigue, nos situamos en el escenario siguiente: qué puede hacer un joven investigador (o no tan joven) para promocionarse como autor,  y sobre todo, para incrementar las posibilidades de ser citado, gracias al SEO Académico, o SEO-A. Para ello, los instrumentos principales, según veremos, son tres:

  • La identidad
  • El sistema Open Acces
  • Las redes sociales académicas

Por tanto, en esta entrada, entendemos como SEO-A, el SEO aplicado a optimizar la visibilidad de los trabajos académicos, típicamente:

  • Artículo de revista (journal papers)
  • Comunicaciones en congresos
  • Capítulos de libro
  • Libros

Pero también:

  • Presentaciones, por ejemplo en congresos o en sesiones docentes
  • Informes, como reports o entregables y resultados finales de investigaciones

En estos dos últimos casos, la simple condición es que haya algo como una cubierta con un título, fecha y datos de autoría y/o una página de créditos donde queden bien establecidos estos aspectos.

Mejorar las métricas

Recordemos que SEO corresponde a las siglas Search Engine Optimization. Se refiere al proceso y al conjunto de acciones mediante las cuales intentamos que un contenido sea muy visible en la web, particularmente, consiguiendo que sea muy visible en redes sociales y sobre todo que alcance buenas posiciones en la página de resultados de los buscadores generalistas.

Por su parte, del SEO Académico se refiere al proceso y al conjunto de acciones mediante el cual intentamos que un contenido académico sea muy visible, particulamente intentando que alcance buenas posiciones en redes sociales académicas y, especialmente en bases de datos y en buscadores especializados en el mundo académico.

Pero, ¿cuál es el fin que buscamos? La visibilidad en sí misma siempre es buena, pero si nos quedamos aquí, dada la forma en que nos evalúan las agencias y universidades, la simple visibilidad no nos aporta gran cosa. Por tanto, el objetivo final es aumentar la probabilidad de ser citado

En caso de éxito, las métricas de citación del autor se supone que crecerán y con ellas sus posibilidades de promoción académica. De paso, los autores consiguen difundir su obra, es decir, ponerla al alcance de un mayor número de personas, lo cual, si lo unimos todo significa que a través de un fin egoísta conseguimos un resultado altruista. Para quienes estén pensado en la famosa mano invisible, por si acaso, no hagamos extrapolaciones.

Open Access + Redes Sociales: claves para el SEO académico

La posibilidad de publicar en abierto, ya sea través de revistas de tipo Open Access (preferentemente) o mediante opciones de auto-archivo no solamente es una conveniencia del autor, además es un requerimiento de los actuales proyectos financiados, siguiendo a su vez, disposiciones de la Unión Europea.

De hecho, en los últimos informes anuales de proyectos, al menos en la información de resumen del último año del proyecto en los del Plan Nacional, nos piden informar de cuántas de nuestras publicaciones son de tipo Open Access, señal (posiblemente) de que en la evaluación final van a tener en cuenta esa circunstancia. 

La cuestión es que, una vez que disponemos de materiales de autoría propia, la forma más fácil y directa de practicar el SEO Académico (ASEO por sus siglas en inglés, y que podemos escribir como A/SEO para evitar confusiones) consiste en difundir nuestra producción académica (no necesariamente artículos, recuerden la tipología triple de más arriba) en Redes Sociales. Las de tipo académico multidisciplinar más importantes son:

La forma de utilización es (relativamente) simple. Una vez dados de alta en una red social académica, lo que debemos hacer es subir de forma sistemática la producción de la que no hemos cedido derechos exclusivos. Y forma parte de esta producción todos los artículos y trabajos publicados en revistas de tipo Open Access y todos nuestros trabajos, publicados o no, a los que hemos asignado (o estamos dispuestos a asignar) una licencia de tipo Creative Commons.

Lo anterior puede generar algunas dudas, así que vamos por parte. ¿Qué cosas podemos subir a una red social académica?:

  • Artículos publicados en revistas Open Access, de forma directa o a través de un enlace al pdf o la versión web del artículo en la plataforma de la revista, si preferimos promocionar esa plataforma y mejorar nuestras métricas en la misma.
  • Artículos publicados en revistas que, aún no siendo Open Access, permiten alguna forma de auto-archivo.
  • Todo material inédito del que seamos autores exclusivos, por ejemplo, presentaciones y materiales docentes, siempre que tengan calidad, sean mínimamente originales y estén muy bien editados. De lo contrario, tiramos piedras contra nuestro tejado. En este caso, el consejo es publicarlo, como hemos dicho, asignando una licencia de tipo Creative Commons (CC).
  • Artículos publicados en formatos cerrados. En este caso, no podemos subir el artículo completo, pero lógicamente, siempre podemos subir un resumen, la referencia y un enlace a la página editorial incluso en el caso de publicaciones impresas sin versión online (¿queda alguna?) o de revistas online pero sin ningún tipo de facilidad para el auto-archivo (mala suerte), y lo mismo con capítulos de libro, libros, comunicaciones en actas de congresos, etc.
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El repostiorio de la Universitat Pompeu Fabra, en la sección que permite navegar por colecciones

Repositorios

Partiendo siempre del Open Access o de la disponibilidad exclusiva de los materiales, otra importante fuente de difusión de nuestros trabajos son los repositorios. Algunas disciplinas científicas tienen repositorios específicos, pero en muchas especialidades de Ciencias Sociales y Humanidades nuestros principales repositorios suelen ser los de nuestras universidades respectivas.

Casi todas las universidades (por no decir todas) disponen por motivos, precisamente, de promoción propia, de repositorios donde aceptan publicar materiales de sus colectivos de profesores e investigadores. Dependiendo de cada caso, la universidad puede tener una política más o menos estricta de qué cosas y a quién permite publicar materiales, pero eso es algo que cada autor debe comprobar en su institución. En todo caso, también disponemos de un excelente sitio (gracias, Webometrics) donde podemos ver un listado, en forma de ranking, de los principales repositorios (incluyendo redes sociales académicas) del  mundo:

En el caso de los repositorios de nuestra institución, la idea es muy similar a las redes sociales, pero con perfiles aún más específicos. En los repositorios de nuestras universidades podemos subir trabajos de final de grado, de final de máster y, por supuesto, tesis doctorales, aunque probablemente, tanto los trabajos de final de máster como las tesis formen parte “de oficio” del repositorio de nuestra universidad. En el caso de las tesis, si dimos permiso para ello en su momento, se supone que estará en la red nacional o internacional de tesis doctorales.

Pero también, al igual que en el caso de las redes sociales, podemos subir materiales docentes de todo tipo, siempre que seamos autores y/o tengamos los permisos de los autores y de las personas que hayan colaborado en los mismos. Lógicamente, debe ser materiales de calidad y muy bien editados, de lo contrario, como dijimos antes, tiramos piedras en nuestro tejado. Si se trata de materiales que incluyen imágenes o de materiales multimedia lo cierto es que todo se complica hasta un punto que roza el absurdo debido a las especiales restricciones de la imagen (permiso del autor y del modelo) pero es lo que hay.

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En Sherpa/Romeo podemos consultar las políticas de copyright y de auto archivo de cada revista

Directorios de revistas Open Acces y políticas de publicación

Ya sea en redes sociales o repositorios o en nuestra propia página web, podemos preguntarnos lógicamente, ¿cómo puedo saber si tal o cual artículo publicado en la revista X hace unos meses -o unos años-  puedo subirlo a la web? Incluso, podemos estar pensando en publicar a partir de ahora solamente en revistas de tipo Open Access o que permitan el autor archivo. ¿Cómo puedo saber cuáles son las políticas de cada revista? 

Una respuesta fácil es mirando en sus políticas de publicación en la propia página de la revista, seguramente, en la sección de información de para autores. Pero afortunadamente, tenemos una opción más fácil aún. Por un lado, existen directorios donde podemos buscar revistas Open Access por título o especialidad:

Y, adicionalmente, disponemos de la impagable ayuda de un directorio que mantiene información sobre las políticas concretas de copyright y de auto archivo de las publicaciones, ya sean o no Open Access:

Buscadores

En el campo académico, el buscador más importante no es Google, pero tampoco es que nos vayamos muy lejos, porque el más importante es Google Scholar. Google Scholar utiliza de forma preferente la información que encuentra en servidores de universidades y por tanto en repositorios académicos, pero también indiza servidores de editoriales y redes sociales académicas de prestigio, como las indicadas.

Para dar un empujoncito a nuestra visibilidad en Google Scholar también podemos tener una página que forme parte de la URL de nuestra universidad y donde podamos publicar contenidos. Me refiero a que muchas universidades permiten a sus académicos tener una página de información personal del tipo: www.universidad.edu/pericodelospalotes/. De todos modos, Google Scholar indiza de forma muy preferente todo lo que publican los repositorios de las universidades y algunas redes sociales académicas, lo que enlaza con lo señalado más arriba.

En todo caso, la recomendación es abrir un perfil en Google Scholar. De este modo podremos ver cómo estamos funcionando en este buscador y ayudamos a dar a conocer nuestra identidad y perfil como académicos.

Relacionados con Google Scholar hay varios pluguins para Chrome, como estos dos:

Otra opción de cara a los buscadores, no solo de Google Scholar, es usar un CMS como WordPress para publicar contenidos vinculados con nuestro proyecto o incluso para crear una página personal desde la que podamos impulsar la visibilidad de nuestro trabajo. No hemos hablado de redes sociales generalistas, como Twitter, Facebook o LinkedIN, pero está claro que también ayudan, y mucho.

La recomendación es la misma: crear perfiles y mantener una actividad cooperativa, colaborativa que nos ayude con la difusión de nuestros trabajos, aunque básicamente nos apoyamos en redes sociales académicas.

La Identidad

En principio este debería ser un tema menor. Sin embargo no es así por lo que intentaremos explicar a continuación. Lo cierto es que los autores académicos tenemos un auténtico problema con la identidad. Y este problema es una combinación de rasgos culturales y limitaciones de la informática, pese a su aura de ciencia infalible a punto de provocar las cuarta revolución industrial con los robots.

Vamos por partes. Cuando un autor académico quiere reivindicar su trabajo, no basta con que diga que ha publicado tantos y tantos artículos.

Tiene que ser capaz de demostrar que todos o una parte de esos artículos se han publicado en revistas que, a su vez, están formando parte de los índices de alguna base de datos académica de prestigio. En este caso, las dos más importantes son:

Aunque hay otros índices que también consideran las agencias de evaluación en nuestro país, como:

En este punto, el hecho que debe afrontar un autor académico es que no puede esperar que, a pesar de todos los adelantos de la informática en el siglo XXI y toda la palabrería sobre la Inteligencia Artificial, la Web Semántica, etc., un ordenador sea capaz, ni mucho menos de establecer el simple hecho de que, p.e. Lluís Codina y Luis Codina son el mismo autor (la misma entidad para expresarlo en términos técnicos), y no digamos L. Codina y Luis Codina Bonilla. Un superordenador ganará a un campeón de ajedrez, pero se le fundirán los cables si intenta lo anterior.

Pero no hagamos sangre de este tema. Es el problema de las entidades y poca broma con él («En los mismos ríos entramos y no entramos, [pues] somos y no somos [los mismos]»). La única solución es otorgar identificadores únicos que, por supuesto, no dependan de las variaciones de unos caracteres alfabéticos.

Aquí interviene el tema cultural. España parece ser el único lugar del planeta donde el primer apellido es el paterno, y encima es uno de los países en los que con más frecuencia se suele usar dos o más ristras en el nombre de pila.

La solución es una combinación de varias cosas.

Primera: usar solamente dos ristras en nuestro nombre, por ejemplo, usar Umberto Eco si ya nos va bien usar un solo nombre de pila y el primer apellido. En mi caso es usar Lluís Codina y renunciar a las otras posibilidades. Si queremos usar también el segundo apellido o un nombre compuesto, entonces debemos convertir las tres o cuatro ristras en dos.

Por ejemplo, supongamos un autor que en su documento de identidad asegura que se llama “Umberto Roberto Eco Lezcano”.  En este caso, si nuestro autor no quiere renunciar a ninguna de sus cuatro ristras tendrá que escribir su nombre de esta manera: “UmbertoRoberto EcoLezcano” (los guiones están sirviendo para convertir cuatro ristras en dos).

Segunda: de aquí se desprende que deberemos usar siempre las mismas dos ristras en artículos y otras producciones académicas. Esto es en realidad solo parte de la solución. Una vez elegida una forma de escribir siempre igual nuestro nombre, debemos conseguir un número inequívoco (tipo DNI).

Para ellos, debemos abrir una ficha en un registro reconocido internacionalmente y decir algo así: “la persona que se conoce como P. Palotes y Perico de los Palotes, es la misma”. Tal cual. En nuestro caso, el mejor recurso que tenemos los académicos para conseguir tal cosa:

Simplemente, hay que darse de alta, registrar nuestros datos y todas las variaciones de nuestro nombre. El objetivo es conseguir un número con el que nos identificaremos como autores cada vez que enviamos un artículo a publicar. En teoría, con esto ya tenemos una forma unívoca de referirnos a nuestra identidad.

Otro modo para registrar nuestra identidad de forma unívoca, si tenemos publicaciones en la base de datos Web of Science (WoS) es utilizar ResearcherID. En este caso, nos servirá también para revisar que en WoS todos nuestros artículos nos hayan sido atribuidos como autor. En caso contrario, podemos reclamar que así sea, pero debemos estar registrados.

Conclusiones

Puede que algunos lectores del mundo académico estén pensado algo así: “¿de verdad crees que después de dedicar miles de horas a estudiar, investigar, escribir, dar clases, pelear para obtener fuentes de financiación, aún tengo que dedicar tiempo a cosas como estas?”

Si vamos a compararnos con otros oficios, les diría lo siguiente: preséntenme un oficio, por muy fashion interesante que les parezca que no tenga servidumbres. No sé, estrella del rock, por ejemplo ¿Acaso no tienen que dar ruedas de prensa y ser simpáticos todo el tiempo con los fans? 

Si no les convence la comparativa, no sé qué más decir. Bueno, sí; tal vez que hay que hacerlo y ya está, y en todo caso, si vamos a hacer un ranking de servidumbres en nuestro oficio, el número uno se lo lleva rellenar informes para agencias de evaluación. 

Dediquemos el 90 por ciento de nuestro tiempo a estudiar, dar clases (o sea, todo lo que he dicho más arriba), pero seamos conscientes de que hemos de dedicar una fracción de nuestro tiempo también a nuestro SEO-A. Es por nuestro bien, pero también contribuimos a una mayor transparencia de la academia que, por cierto, suele estar financiada con dinero público.

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6. Una tesis doctoral sobre el tema y una dimensión adicional

La oportunidad de la co dirección de tesis con Fernando Canet, profesor e investigador de la Universidad Politécnica de Valencia, de la tesis doctoral de la que es autora la Dra. Sandra Martorell, me dió una visión nueva de las redes sociales académicas, de la que esta entrada, por supuesto es deudora.

No obstante, una de las grandes aportaciones de la tesis de la Dra. Martorell no ha estado tratada aquí (en otra oportunidad, esperamos poder hacerlo) y se refiere a la dimensión de las redes sociales académicas como un factor de progreso y avance de la ciencia como parte del movimiento Open Access. La referencia de la obra es la siguiente:


Sandra Martorell. Investigación académica y web social: análisis y propuestas en el campo de los estudios fílmicos. Tesis doctoral. Universidad Politécnica de Valencia, 2014. Acceso: https://riunet.upv.es/handle/10251/44235


A cualquiera que pueda interesar el tema de las redes sociales académicas, recomiendo la lectura de esta tesis. No solamente analiza y describe cómo son las redes sociales académicas en el campo de las ciencias sociales y las humanidades, sino que presenta propuestas de análisis y también de de diseño y mejora de las funcionalidades de las mismas.

También pueden encontrar otros trabajos de esta autora haciendo ciic en este enlace que conduce a una página de resultados de Google Scholar con trabajos de la Dra. Martorell, algunos en colaboración (p.e. con Fernando Canet y yo mismo): Google Scholar