Nunca publiques aquí: revistas depredadoras y cómo identificarlas

Fuente: Pixabay

Si las revistas open access o de acceso abierto son la mejor esperanza para el mundo académico, por su propuesta de una ciencia abierta y al alcance de todo el planeta, las revistas depredadoras podrían amenazar este escenario al arrojar confusión y la sombra de un mezquino fraude sobre las mismas.

Aunque en realidad el acceso abierto y las revistas depredadoras no tienen la más mínima relación, estas últimas intentan aprovechar aspectos colaterales de las primeras para conseguir sus propósitos de engaño. 

Para explicar qué son las revistas depredadoras y porqué no tienen relación real con el acceso abierto, trataremos el tema con los siguientes puntos:


  1. Qué es el open access
  2. Qué no es el open access
  3. Qué es el Article Processing Charge
  4. Cómo se financia el open access
  5. La evaluación como característica inherente de las revistas científicas
  6. Qué es una revista depredadora
  7. Cómo reconocer una revista depredadora
  8. Lista de revistas posiblemente depredadoras
  9. Conclusiones

1. ¿Qué es el open access?

Grandes organismos, desde la ONU hasta la Unión Europea apuestan decidamente por el open access. Fuente: OpenAIRE

Posiblemente se trata del movimiento más importante en la ciencia de las últimas décadas, y su influencia está destinada a crecer cada vez más hasta convertirse en la forma dominante de difusión de la ciencia en todo el mundo… si todo va bien.

El open access o acceso abierto consiste en el acceso directo, libre y sin ningún tipo de barrera a contenidos científicos, educativos o académicos. En concreto, un contenido en acceso abierto significa que se puede:

  • leer,
  • descargar,
  • copiar,
  • distribuir,
  • imprimir,
  • buscar o
  • enlazar.

Significa también que todas y cada una de las actividades anteriores se pueden hacer sin barreras:

  • económicas: por tanto, se debe poder acceder sin pagar costes de ningún tipo;
  • tecnológicas: por tanto, debe estar accesible mediante formatos abiertos, esto es, sin utilizar formatos propietarios;
  • administrativas: por tanto, su acceso no debe requerir suscripción o membresía de ningún tipo.

Hemos señalado que es el movimiento más importante de las últimas décadas porque el fin último del acceso abierto es conseguir que la totalidad del conocimiento (en especial, el de tipo cultural y científico) producido por la humanidad resulte accesible al conjunto de la humanidad.

Es una situación que no se ha dado jamás en la historia, y su desarrollo pleno tendrá un impacto enorme en la cultura y la ciencia, porque  cualquier investigador o estudiante de cualquier lugar del mundo, independientemente de sus recursos económicos, podrá acceder a un conocimiento que, actualmente, solo está a disposición de países, empresas o personas con rentas altas.

La idea a favor del acceso abierto

La idea es muy simple: si no tienen acceso a los contenidos en iguales condiciones todos los investigadores y estudiosos, sino solo los que poseen los mejores recursos, entonces la ciencia y el conocimiento en general puede perder a algunas de sus mejores mentes, y de paso, algunos desarrollos que podrían limitar o eliminar una gran cantidad de sufrimiento en el mundo.

Ya existe una amplia oferta de contenidos en acceso abierto, por lo cual, en realidad, cualquier investigador o estudiante actual, de cualquier lugar del mundo puede comprobar los enormes beneficios del open access cada vez que puede acceder sin costes ni barreras de otro tipo a contenidos que le permiten avanzar en sus estudios o investigaciones.

2. ¿Qué NO es el open access?

El acceso abierto no tiene relación:

  • con los derechos morales de autor, es decir,con el derecho a la integridad de la obra y el reconocimiento de la autoría, que no quedan afectados de ningún modo por el acceso abierto;
  • con pagar por publicar, porque el derecho a publicar no se adquiere por un pago, sino por la calidad de los trabajos; además, muchas revistas de tipo open access publican sin coste para los autores, mientras que algunas revistas tradicionales pueden solicitar pagos a los autores;
  • con los procesos de evaluación, que no experimentan cambio alguno en función de que la publicación sea o no de tipo open acccess.

Las revistas open access se denominan así por poner los contenidos en acceso abierto. Nada más. Y nada menos.

3. ¿Qué es el Article Processign Charge?

Procesar un artículo para que pueda ser publicado por una revista científica tiene unos costes directos e indirectos asociados, cosa que se suele olvidar cuando algunos se preguntan, no sin ingenuidad, porqué cobran las revistas si los autores no perciben ninguna remuneración.

Entre las partidas de gasto más significativas en las que incurre una revista podemos citar las siguientes (aunque seguro que los editores de revista son capaces de señalar algunas más):

  • Gestión de los procesos de selección y admisión o rechazo de manuscritos.
  • Gestión de los procesos de evaluación por pares.
  • Actividades de edición, revisión de estilo y ortotipográfica de los artículos aceptados.
  • Maquetación del artículo.
  • Publicación en formato digital  y, en su caso, en forma impresa, más envíos por correo en este último caso.
  • Gestión y mantenimiento de la plataforma digital de la revista.
  • Actividades de promoción y difusión de los artículos.

Por último, y sin pretensiones de agotar la lista de partidas de gastos, algunas editoriales deben cubrir también mediante el APC las exenciones (APC waivers) o descuentos que hacen a autores con menos recursos.

Todo lo anterior forma parte del así llamado Article Processign Charge o APC. Los APC tienen un importe que va desde varios cientos de euros, hasta unos pocos miles, según países y tipos de revistas. Las revistas anglosajonas suelen tener APC más altos que las españolas, p.e.; y las revistas de Ciencias, más altos que las de Humanidades.

Existe la creencia de que el concepto del APC y del cobro del mismo a los autores o a las instituciones donde trabajan nace con el open access porque se supone que anteriormente estos costes quedaban cubiertos por las suscripciones o por la institución que financiaba la revista.

Sin embargo, mucho antes del open access las revistas tradicionales ya tenían vías de financiación adicional basadas en diferentes modalidades de cobro a los autores. Vías que en algunos casos siguen existiendo.

Una de estas modalidades era el cobro por las separatas. Cada vez que un autor publicaba en una revista tradicional financiada por suscripción o por una institución, se facturaba una determinada cantidad al mismo por proveerle ejemplares impresos separados de su artículo con la idea de que los pudiera distribuir entre sus colegas.

Actualmente, revistas de máxima calidad y prestigio pueden cobrar a sus autores (aunque no mencionen los APC)  por determinados conceptos, como, p.e., proporcionales ejemplares impresos, traducciones, revisión y maquetación de los artículos, etc. 

Lo más importente es que, en la relación entre revistas open access, revistas cerradas y cargo de costes a los autores, hay al menos tres situaciones distintas:

  • revistas que no son open access, pero que aún así pueden solicitar una parte del APC a los autores;
  • revistas open access que no contemplan coste alguno para los autores ya que se financian por otras vías, normalmente por apoyo institucional o mecenazgo;
  • revistas open access que se financian mediante cobro del APC a los autores o a su institución, algunas de ellas con políticas de exención de pago a autores de ciertos países sin respaldo institucional.

4. ¿Cómo se financia el acceso abierto?

La vía dorada del open access: algunas revistas pueden requerir a los autores que contribuyan a los APC. Fuente: Arizona State University.

Ya hemos visto que la relación entre open access y cobro a los autores no es unidireccional ni únivoca. Además de revistas que funcionan de forma total en modo open access, y revistas que funcionan de forma total en modo subscripción, cada vez hay más revistas que adoptan un modelo híbrido: son los autores quienes eligen cómo publicar. Si eligen en modo abierto, deben afrontar el pago del APC.

La cuestión que debemos recordar es que el open access se puede conseguir por dos vías principales:

  • la denominada vía dorada, que es cuando el artículo se publica de forma nativa en modo abierto;
  • la denominada vía verde, que es cuando el autor procede al autoarchivo de su trabajo utilizando repositorios de su universidad o de otras instituciones reconocidas.

Según la teoría, es la vía dorada en la que puede intervenir el concepto de APC soportado en parte o en su totalidad por los autores (o sus empresas o instituciones), cosa que refleja el diagrama precedente de la Universidad de Arizona. En realidad, como veremos, ambas vías pueden estar implicadas en los APC.

Como sea, aunque no es difícil encontrar listas más o menos largas de modos de financiación en el caso de la vía dorada, una revisión realista reduce los modelos a dos opciones (al menos si hablamos de Humanidades y Ciencias Sociales):

  • soportada por los autores:
  • soportada por una institución que financia parte o la totalidad de la revista, p.e. una universidad, típicamente, pero también puede ser cualquier otro tipo de organismo o una empresa.

Por supuesto, tenemos siempre modelos híbridos (en más de un sentido):

  • soportadas, en parte, por los autores, y en parte por una institución;
  • o bien, soportadas por los autores cuando optan por el open access, y por suscripciones en los demás casos.
Ejemplos de utilización de modelos híbridos por parte de varias editoriales académicas de la máxima importancia. Fuente: EIFL

Ningún modelo excluye aportaciones más o menos estructurales o más o menos puntuales, desde publicidad hasta financiación mediante ayudas, becas, proyectos financiados, etc.

Por tanto, antes de pasar al punto siguiente retengamos algunas ideas:

  • Los APC son los costes asociados, entre otros, a los procesos de evaluación, edición y publicación de artículos académicos. 
  • Los APC no son propios de las revistas open access, sino de cualquier clase de revista por el mero hecho de funcionar y existir como tal.
  • Algunas revistas académicas del máximo prestigio cobran parte de los APC a sus autores, independientemente de que sean, o no, de acceso abierto.
  • Por el contrario, algunas revistas de acceso abierto no cargan ninguna clase de gasto a los autores.
  • Para aportar más variedad al panorama, resulta que una de las vías del acceso abierto, la del autoarchivo ni siquiera necesita revistas que sean de acceso abierto.
  • El open access, por tanto, se financia y se alcanza mediante una diversidad de vías.
  • En cambio, ninguna revista académico-científica, sea open access o no, publica artículos sin que hayan superado antes los proceso de evaluación habituales en esta clase de revistas.

Esto último, nos lleva al punto siguiente.

5. La evaluación como característica inherente de las publicaciones científicas

El elemento más característico de las revistas académico-científicas es que solamente publican artículos en el caso de que hayan superado una evaluación a través de un proceso que puede llegar a ser muy complejo y exigente.

De todos los manuscritos que llegan para cada número, solamente se acaban publicado aquellos que han superado una doble evaluación:

  • Primero: tiene lugar una selección editorial basada en la calidad percibida del artículo y su adecuación a las políticas y normas de la revista. En este proceso, hasta el 90 por ciento de los manuscritos puede ser rechazado.
  • Segundo: tiene lugar una evaluación a cargo de al menos dos expertos externos al cuerpo editorial de la revista, que puede exigir (de hecho, es lo habitual) una segunda versión revisada del manuscrito original, incorporando las propuestas de los evaluadores. Esta segunda versión vuelve a ser evaluada y solamente en caso que los editores consideren que los autores han sabido dar respuesta a las observaciones y cambios propuestos, el manuscrito pasará a convertirse en artículo publicado.

Todo lo anterior, puede exigir diversas rondas de evaluación en las cuales hay un intenso intercambio de ideas y propuestas entre autores y evaluadores, y de una forma que debe quedar perfectamente registrada y documentada.

Esto, además de ser el sello de identidad de una verdadera revista científica, es lo que, por razones evidentes, encarece los costes de la misma.

La idea esencial que debemos retener es que las revistas académico-científicas que merecen este nombre solamente publican trabajos de investigación que han superado procesos de evaluación, porque las verdaderas revistas científicas no publican investigaciones cuya calidad no haya sido examinada.

Cruce de las dos parejas de características: abierta/tradicional, con costes/sin costes para el autor. Fuente: elaboración propia.

No existe tal cosa como pagar por publicar

Desde este punto de vista, el supuesto hecho de “pagar por publicar”, siempre que hablemos del ecosistema de las publicaciones científicas, en realidad no existe. La barrera entre publicar o no, no desaparece a cambio de un determinado pago, sino a cambio de superar unos umbrales de calidad

Ciertamente, en las revistas que cobran a los autores, parece que se paga por publicar, pero no es así desde el momento en que, sin una evaluación superada no existe ni siquiera la mera posibilidad de pagar. Luego, el derecho a publicar se compra con calidad, no con dinero.

Para poner un ejemplo de un ámbito muy lejano, es evidente que nadie obtiene una titulación académica por pagar, aunque las tasas de matrícula sean muy altas, salvo fraude. Pero es un fraude por algo. Se obtiene la titulación por haber superado un número de créditos, no por el hecho de haber pagado la matrícula (aunque no ignoramos que pueda haber quien crea que es así).

Volviendo a nuestro caso, cabe señalar que incluso las editoriales que cobran a sus autores, contemplan vías de exención (APC waivers) del mismo por diversas circunstancias, por ejemplo, para autores de ciertas regiones del mundo y/o que carecen de apoyo financiero institucional.

Pueden verse ejemplos de las denominadas APC waivers (exenciones del APC)  en las políticas sobre este tema editoriales como BCM, Taylor and Francis, o Elsevier.

Peer review diagrama de Elsevier
El proceso de peer review o evaluación por pares es la característica inherente de las revistas científicas. Fuente: Elsevier

6. ¿Qué son las revistas depredadoras?

Ahora ya podemos decir de forma muy directa que una revista depredadora se caracteriza exclusivamente por publicar artículossin llevar a cabo procesos de selección y evaluación reales de los trabajos que publica. El aspecto del cobro, aunque sorprenda oirlo, es lo de menos.

Sin duda, desde el punto de vista emocional ¿y legal? es lo más importante: cobran sin hacer su trabajo. Pero desde el punto de vista del verdadero daño a la ciencia, el problema real es que publican sin examinar ni evaluar las supuestas investigaciones que publican. Este es el fraude científico que cometen.

Una revista depredadora no está comprometida con ninguna forma de progreso de la ciencia o del conocimiento. Una revista depredadora tiene un modelo de negocio que consiste en cobrar por publicar, aunque sea basura.

En el punto 4 dijimos que el hecho de “pagar por publicar” en el mundo académico no existe,  por la misma razón que nadie obtiene un permiso de conducir por pagar, sino porque ha superado un examen (aunque tenga que pagar las tasas y seguramente los honorarios de la autoescuela).

Pero, nos referíamos a las verdaderas revistas científicas. Las revistas depredadoras, en cambio, hacen que esto sea exactamente así, y por eso es un fraude.

Es como si una institución académica proporcionara títulos a cambio de dinero. El problema principal, aunque sea lo que más llama la atención, no es el dinero que han cobrado, el problema principal es que han proporcionado el título a alguien que no ha demostrado tener los conocimientos y habilidades que el título certifica, porque no ha cursado las asignaturas, ni superado las evaluaciones. La prueba del nueve es la siguiente: ¿alguien puede considerar que sería menos fraude si le hubieran dado el título a cambio de cero euros?

Volviendo a nuestro terreno, la suerte es que no se conocen casos de revistas depredadoras que hayan sido admitidas en ninguna base de datos o repertorio de revistas de calidad, por lo cual su impacto en la ciencia por suerte se ha mantenido limitado hasta ahora, y es de esperar que va a seguir siendo así mientras tengamos esta especie de cordón sanitario que forman las bases de datos académicas y los repertorios de revistas que manejan las agencias de evaluación.

Ha existido alguna vez controversia sobre casos muy concretos de revistas que, pese a aplicar auténticos procesos de evaluación, en ocasiones se ha considerado que tenían un exceso de interés por publicar un alto número de artículos, con tal de cobrar por ellos, pero nunca se ha dado el caso de que una revista depredadora ingresara en bases de datos como Scopus o WoS o en los repertorios que manejan tanto las agencias de evaluación como los autores que buscan las mejores revistas donde enviar sus manuscritos.

¿Cómo actúan las revistas depredadoras?

Dado que carecen del mínimo prestigio, raramente los autores enviarán sus trabajos de modo espontáneo a esta revistas, salvo en el caso de autores desesperados o muy mal aconsejados. Es impensable que a un investigador en formación, un predoc, por ejemplo de un buen programa de doctorado, su supervisor le anime a enviar un manuscrito a esta clase de revistas, y si es el predoc que le lleva la propuesta, su supervisor le desengañará (o eso esperamos).

En su lugar, estas revistas captan a los autores a través de intensas campañas de promoción, casi siempre por correo electrónico. Son muchos los autores de todo el mundo que reciben en algún momento un correo de alguna de estas revistas invitándoles a participar en su próximo número.

El problema es que los autores reciben también otras llamadas de artículos a revistas y congresos que son reales, de modo, que nos podemos preguntar, ¿cómo podemos identificar a una revista depredadora?, cosa que nos lleva al siguiente punto.

MIAR
MIAR: es muy difícil que una revista académico-científica no aparezca en esta base de datos si es merecedora de este nombre. Luego, su ausencia puede ser muy significativa.

7. ¿Cómo podemos identificar a una revista depredadora?

La forma inequívoca de identificar a una revista depredadora, pero la menos conveniente, es la siguiente: lo sabremos si aceptan nuestro artículo sin ningún evaluación y cambio de alguna cantidad más o menos prudente o exorbitante, según la ambición de los depredadores.

Pero es la menos conveniente porque significa que les hemos mandado un manuscrito, cosa que sería mejor evitar, sin contar la pérdida de tiempo, salvo que se trate de un material sin ningún valor y queramos hacer una prueba.

Por lo tanto, esto nos devuelve la pregunta. ¿cómo las podemos identificar? Hay varias maneras, aunque  ninguna por si sola es concluyente, más bien nos ayuda a decidir la suma de varias de ellas:

  • Suelen contactar directamente con los autores por correo electrónico, en lugar de mandar las llamadas a la colaboración a través de listas de correos de autoridad reconocida.
  • Si accedemos al sitio web de la revista, normalmente veremos sitios de poca calidad, aunque cada vez son capaces de simular mejor la apariencia de revistas de calidad. De todos modos, casi siempre observaremos indicios reveladores, por ejemplo, una cantidad absurda de anuncios, o una verdadera dificultad si no imposibilidad de encontrar ejemplos de artículos recientes.
  • Mencionan índices de impacto o repertorios de revistas que no corresponden con las manejadas habitualmente por los académicos o las agencias de evaluación. Suelen ser índices ficticios o repertorios de revistas falsos, si conviene creadas por las mismas revistas depredadoras. Podemos comprobar con una búsqueda en la web que estos índiceso factores de impacto solo aparecen en sus propios sitios.
  • Si conseguimos examinar algunos artículos, casi con toda probabilidad encontraremos trabajos de pésima calidad.

Un cordón sanitario

No obstante, si queremos una guía más certera, que no dependa de nuestra habilidad para chequear puntos como los anteriores, podemos deducir que una revista es seguramente depredadora si no aparece en ninguna de las bases de datos ni repertorios habitualmente utilizados en el mundo académico.

La lista de repertorios o bases de datos donde consultar es aparentemente muy larga, pero si la revista no aparece en los dos primeros de entre los siguientes,  es casi imposible que lo haga en los demás, por lo tanto la consulta puede resolverse de forma rápida (por este motivo, las destacamos). Solamente si, por alguna razón, necesitamos una enorme cantidad de evidencia, podemos agotar la lista siguiente donde podemos consultar:

8. Lista de revistas posiblemente depredadoras

List of Predatory Journals
Cabecera del sitio List of Predatory Journals

Finalmente, podemos consultar directamente si la revista aparece en una lista que registra los títulos de las revistas depredadoras y de sus editoras. La lista en cuestión es la siguiente:

Puede parecer la solución definitiva, y el lector podría preguntarse porque no hemos empezado por aquí. Pero no es la solución definitiva porque a esta lista no se apuntan las revistas depredadoras para decir, “atención, no te confundas, no nos envíes artículos”, sino que es una lista mantenida por voluntarios a los que se les puede escapar casos, ya que es lo que intentan esta revistas precisamente. Esto sin contar que las editoras pueden crear nuevas revistas ficticias de un día para otro,  o tan pronto como vean las suyas recogidas en esta lista.

No obstante, es importante que esta lista exista, primero porque hace la vida más difícil a los perpetradores de este fraude académico, y segundo porque soluciona nuestras dudas si la revista que deseamos chequear efectivamente aparece aquí.

Es una lástima que debido a la naturaleza de su misión, los responsables de la labor de mantenimiento de esta lista deban mantenerse en el anonimato, cosa que limita necesariamente la fiabilidad, pero supongo que es lo máximo que podemos tener en este espinoso terreno, No debe salir gratis dedicarse a denunciar estas revistas y darte a conocer tu identidad a la vez.

9. Conclusiones

Pese a todo, la situación no es tan grave como podría parecer, ni como su reflejo en la prensa nos puede hacer creer en alguna ocasión, ya que cuando aparece en los medios, lo hace con un cierto dramatismo.

La motivación principal para denunciar a las revistas depredadoras es separarlas de la idea del open access, lo que hemos intentado hacer aquí. 

En cuanto al peligro real que representan para la ciencia, tal vez estamos delante del famoso vaso medio lleno y medio vacío: sin duda es un fenómeno que no se puede ignorar, incluso que hay que denunciar y combatir. 

Por ejemplo, en la sección Para saber más, encontrarán los dos casos: el vaso está medio lleno (“el tema es grave”), y el vaso está medio vacío (“no hay para tanto”), bien representados con sendos artículos cada uno de ellos.

Por tanto, algunas posibles preguntas: (1) ¿hay que alarmarse o no?, (2) ¿está en riesgo el open access por culpa de las revistas fraudulentas?, (3) ¿tenemos en marcha un fraude masivo en la ciencia?, (4) ¿cómo debemos actuar?

Mis respuestas: (1) creo que hay que estar atentos, sin necesidad de alarmarnos, básicamente porque no sirve de nada, pero también por lo que diré a continuación.  (2) El open access goza de buena salud, y cada vez hay más editoriales que publican en modo abierto, además tiene el pleno apoyo del grueso de la comunidad científica. (3) El posible fraude masivo que estas revistas perpretarían… si pudieran, está frenado por las barreras y controles de la mejor ciencia. Las bases de datos y los repertorios como los mencionados más arriba ayudan mucho, y de forma muy eficaz, en esta función sanitaria.

Lo mejor que podemos hacer es ayudar a difundir la existencia de las revistas depredadoras, pero sin confundirlas con el open access, y por supuesto, alertar a los investigadores para que (4) jamás publiquenen revistas que no llevan a cabo procesos de evaluación, por tanto, para que jamás publiquen en revistas depredadoras.

Otro puntos que me gustaría dejar claros son los siguientes:

  • Publicar en abierto implica algún pago por los autores, o no. La relación acceso abierto <> pago por parte del autor no es ni directa ni unívoca.
  • Publicar en revistas tradicionales exime de pagos a los autores, o no. Algunas revistas cerradas de gran prestigio, solicitan igualmente al menos un parte del APC a sus autores.
  • Revistas en open access que no anuncian cobro por APC, pueden sin embargo solicitar igualmente a los autores aportaciones por otros conceptos, como traducciones, maquetación, impresión de ejemplares, etc. 
  • Lo que caracteriza de modo únivoco a las revistas depredadoras es que no evalúan los trabajos que publican, aunque el término depredadora se justifica por el cobro.
  • Open access no tiene relación con el cobro a los autores ni necesaria, porque solamente es una de las opciones, ni exclusiva porque también cobran  a los autores revistas que no son open access. 
  • Open access no evita la evaluación, sino todo lo contrario: la exige en la misma medida en que es una revista científica.
  • Open access solo tiene relación necesaria con una cosa: acceso libre.
  • Las bases de datos y repertorios, entre estos últimos en especial los de mayor rango y amplitud, como MIAR, DOAJ y otros, cumplen una labor de primera magnitud, actuando como la barrera sanitaria más eficaz contra las revistas depredadoras y a favor de la mejor ciencia.
  • Probablemente, la existencia de una industria sólida de bases de datos académicas de una gran autoridad, así como  de iniciativas académicas relacionadas con grupos de investigación, capaces de producir y mantener los repertorios tantas veces mencionados, es la razón de que las revistas depredadoras, al menos por el momento, no sean una amenaza real para la ciencia. Como sea, denunciemos con energía a esta lacra, pero no la confundamos nunca con el acceso abierto.

Para saber más