Periodismo de calidad y curación de contenidos: ¿no deberían ir de la mano?

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I. Tesis

  1. Se supone que el periodismo de calidad se basa en una cultura de la verificación, tanto si es periodismo generalista como si es periodismo especializado, y no digamos si es periodismo de investigación.
  2. La curación de contenidos consiste en la labor de buscar, filtrar y seleccionar recursos (informaciones) de calidad, analizarlos, interpretarlos, comentarlos y difundirlos en una serie coherente de publicaciones y/o acciones de difusión.
  3. La unión perfecta debería suceder cuando un periodista que sabe/es capaz de practicar curación de contenidos añade al acto de la curación, la capa de verificación, que podemos ejemplificar en la acción de marcar algunos números de teléfono para indagar sobre el recurso que pretende curar antes de darlo a conocer.

II. Antítesis

  • Un buen curador de contenidos es capaz de realizar las acciones indicadas en 2 y de proporcionar, en consecuencia, a su público una colección impagable de recursos que pueden hacer su vida mucho más fácil (la de su público, claro; si no, no tendría mérito).
  • Un buen periodista lleva la cultura de la verificación en su ADN. Sabe, como indicamos en 3, que, sin indagaciones adicionales, sin consultar algunas fuentes fiables, toda información es sospecha de intoxicación. Y que el grado de intoxicación potencial es proporcional a la capacidad de otorgar o quitar poder a alguien que transporta esa información.

III. Síntesis

  • Es sumamente útil y oportuno a la vez que haya curadores de contenido que no son periodistas; por ejemplo los geniales curadores de contenidos que provienen del sector de la Documentación Digital, del que soy devoto.
  • Pero es aún más útil, si cabe, que haya periodistas que sean curadores de contenidos, porque pueden unir a las virtudes intrínsecas de la curación, las virtudes, impagables para todos los ciudadanos, de la verificación, así como su habilidad para unir sus hallazgos con temas de actualidad y de interés general para ayudar al control que, juntos, ciudadanos y periodistas, deberían ejercer sobre sus gobernantes.

IV. Conclusiones

  • Parece que los periodistas harían bien en considerar la curación de contenidos como una de sus herramientas habituales de trabajo. Esto ayudaría tanto al público como a los periodistas. Estrategia win/win (todos ganan) por tanto. Incluso ganan los curadores no periodistas, porque tienen un aliado genial (y al revés).
  • Además, la curación de contenidos aporta ideas y temas para que el buen periodismo, el periodismo de calidad de verdad, no deba estar siempre tan pegado, ni sea siempre tan esclavo, del acontecimiento puntual, como nos pedía el gran maestro Philip Meyer. Esto de nuevo, ayuda al público y a los periodistas a la vez. O sea, más win/win.
  • Desde el punto de vista de los intereses del periodistas, la curación de contenidos es una fuente inagotable de temas, ideas, conocimiento, background , etc. para su trabajo. Por tanto, ¿estamos esta vez considerando una dimensión  que ayuda solo al periodista? Nooo. De nuevo, ayuda (y espero que se entienda) tanto al periodista como al público. O sea, por tercera vez: estrategia win/win. Todos ganan. Todos ganamos.
  • Colateral 1: algunos pensarán que los periodistas siempre han hecho curación de contenidos, aunque fuera sin saberlo (como el famoso personaje de la obra de teatro que hablaba prosa sin saberlo). Mi respuesta: suponiendo que sea así, que es algo que ya hacían aunque fuera sin saber que lo hacían, solamente cabría alegrarse entonces de que una más alta conciencia de qué lo que hacian hasta hora tiene un nombre específico, les anime a considerar que hay unos procedimientos, unas herramientas, etc, que les pueden ayudar a hacer aún mejor, y a la vez más fácil, su trabajo.
  • Colateral 2: otros pueden pensar, si tenemos curadores documentalistas, ¿para qué queremos curadores periodistas?, y aún otro pueden pensar justo lo contrario (¿si tenemos curadores periodistas, para qué… etc.). Ambas categorías de curadores son necesarias y se retroalimentan, en realidad. No podemos prescindir de la curación “clásica”, la que viene del documentalismo; porque sus aportaciones están vinculadas a un ámbito del conocimiento y no necesita estar vinculada a la actualidad ni a un medio de comunicación; y no deberíamos perder a los curadores periodistas porque unen dos fuentes de poder benigno que ayudan, en teoría, a conseguir mejores sociedades: la vigilancia del entorno (léase vigilancia del poder) y la capacidad para verificar informaciones y unirlas a hechos de actualidad.
  • Colateral 3: ¿Todo es maravilloso en esta posible unión? Oviamente, no. Que yo sepa, cualquier cosa mínimamente interesante presenta al menos dos caras, o un balance de aspectos positivos y negativos, por bueno y deseable que ese algo nos parezca de entrada. La curación de contenidos no escapa a esta ley. No puede sustituir al periodismo de actualidad, ni al periodismo de investigación basado en el reporterismo (“salir a la calle”) ni en las fuentes directas. Ni lo pretende. Para que el balance global sea positivo, el periodismo debe seguir siendo, ante todo, periodismo y la curación de contenidos nada menos que uno de sus nuevos y mejores aliados.
  • Por último. Era inevitable: más sobre verificación para periodistas y comunicadores en esta web en próximos artículos.

V. Bibliografía dinámica