Información documental e información digital

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Nuestra disciplina goza de un amplio y bien fundado arsenal de estrategias de análisis y de tratamiento de la información documental cuando se trata de abordar lo que podemos llamar el documento analógico, cuyo paradigma lo constituye, por una parte, el libro impreso, pero también objetos como la cinta de video o el registro fonográfico (López Yepes, A, 1996). De la robusta salud de estos procedimientos son una buena muestra los magníficos trabajos en este mismo capítulo de Rosa María Garrido, Virginia Ortiz, José A. Moreiro, María Pinto y Félix del Valle. Es evidente que todas y cada una de esas metodologías, comenzando por la catalogación, pasando por el análisis de contenido y finalizando por la producción de resúmenes, son imprescindibles ahora y lo serán en el futuro. La afirmación anterior es un reconocimiento debido a una especialidad que forma parte del núcleo duro de la Biblioteconomía y Documentación y cuya utilidad se vio en entredicho, de manera absurda, durante los primeros años de la Web. Ahora bien, esto no impide reconocer que la información registrada en formato digital posee también propiedades distintas de la información registrada en soportes analógicos. Por lo tanto, a veces necesitaremos ir más allá de los conceptos procedentes de las operaciones habituales del procesamiento documental para interpretar de manera adecuada la información digital. Manual de Ciencias de la Documentación. Capítulo 13 (ed. Pirámide, 2002).