Cómo responder a la evaluación (peer review) de un artículo científico

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Diagrama de Tipos de objeciones que puede contener una evaluación por pares. Fuente: elaboración propia
Tipos de objeciones que puede contener una evaluación por pares y sus posibles respuestas. Fuente: elaboración propia

Como es sabido, para poder publicar un artículo en una revista científico-académica, es necesario superar un doble proceso de evaluación. Solo entonces, el manuscrito será aceptado y se convertirá en un futuro artículo científico.

La primera evaluación es de tipo editorial. Corresponde a la decisión de los editores de la revista y se basa en la calidad general percibida del trabajo y en su adecuación a las temas, intereses y políticas editoriales de la revista.

La mayor parte de los rechazos de artículos científicos procede de esta fase. Se estima que las revistas de mayor impacto pueden llegar a rechazar hasta el 90 por ciento de los originales que reciben para un número determinado. No obstante, para la mayoría de las revistas parece que la tasa de rechazo se sitúa más bien en torno al 50 por ciento.


Proceso de doble evaluación de artículos científicos. Fuente: elaboración propia.

Para el caso que nos interesa aquí, nos vamos a centrar en el supuesto de un artículo que ha superado esta primera evaluación editorial, y por tanto ha pasado a la segunda fase, la que se conoce como evaluación por pares o peer review.

Recibe este nombre porque la llevan a cabo expertos con competencias similares a los autores de los artículos. Suele ser una fuente de frustración para los autores cuando las críticas recibidas son severas, cosa que sucede a menudo, pero lo cierto es que se trata también de una auténtica oportunidad para los mismos.

Cita literal: “tener acceso a dos o más consultores expertos que opinan gratis sobre nuestro trabajo es un auténtico lujo que solo es posible gracias al sistema peer-review”

Como sea, el resultado de una evaluación por pares suele consistir en alguno de estos tres casos:

  • Rechazo, esto es el artículo no será publicado debido a que los evaluadores coinciden en considerar que el trabajo no es adecuado para su publicación. Como es lógico esta es la fuente de mayor frustración, pero incluso esto es una oportunidad, como intentaremos argumentar después.
  • Aceptado con cambios menores. Hay coincidencia entre los evaluadores de que el artículo es valioso y debe ser publicado, pero uno o más de los evaluadores proponen cambios que afectan a la redacción, el formato, la estructura del artículo y, en general, cambios que no afectan ni al núcleo ni de la investigación ni del artículo. Se consideran cambios menores porque su aplicación se supone que requiere pocos cambios.
  • Aceptado con cambios mayores. Los evaluadores coinciden con que el artículo es potencialmente publicable, pero uno o más de ellos propone cambios sustanciales. En tales casos, la aceptación final del artículo queda condicionada a la capacidad de los autores para tratar estos cambios y trasladarlos a una nueva versión del artículo. Tales cambios pueden consistir en la necesidad en mejoras importantes en la estructura y en la redacción del artículo. También pueden implicar la necesidad de reorganizar, clarificar o llevar a cabo mejores análisis de los datos, subsanar errores en tablas o diagramas, incorporar trabajos importantes inicialmente ignorados, etc.
Diagrama con los tres posibles dictámenes de una evaluación por pares : rechazo, aceptación con cambios menores y aceptación con cambios mayopres

Los tres posibles dictámenes de una evaluación por pares. Fuente: elaboración propia.

El lector atento pensará que falta una cuarta posibilidad: aceptación sin cambios. Ciertamente, es posible, pero es muy poco habitual y en todo caso, aquí habría poca cosa que decir, salvo felicitar a los autores de esta proeza.

En el diagrama precedente hemos mostrado las tres posibilidades habituales y, en el caso de la tercera, hemos indicado una flecha de retorno. Indica que, en un dictamen de aceptación con cambios mayores, la aceptación es provisional, ya que como se indica en recuadro correspondiente, está condicionada a la aceptación por parte del editor e incluso a una segunda ronda de evaluaciones según la importancia de los cambios propuesto.

En lo que sigue, nos centraremos en el caso de la aceptación condicionada a cambios mayores, ya que es la que necesita una mayor capacidad de reacción. Igualmente, después, trataremos los otros dos casos.

Aceptación condicionada a cambios mayores

Esta es la clase de respuesta por parte de los evaluadores de una revista que exige la máxima capacidad de reacción positiva y eficiente por parte de los autores. Es, por supuesto, la que implica el mayor desafío intelectual, razón por la cual es la que debemos tratar con el mayor cuidado y el mayor grado de autoexigencia.

Estrategia de actuación

Los dos principales enemigos de una reacción adecuada a una revisión que incluye cambios mayores son la procrastinación, mal acompañada por la frustración y el ego casi a partes iguales. La primera reacción casi inevitable es el rechazo a la mayoría de las propuestas, pero si siguiéramos por ese camino, tendríamos pocas posibilidades de éxito.

La segunda reacción puede ser la tentación de «romper la baraja»: «si tantas objeciones nos ponen, retiramos el trabajo», pero no hace falta decir que esta última sería un error monumental y no debemos considerarla nunca (si alguna vez ha sentido esta tentación, no se culpe demasiado, piense que afectó incluso al mismísimo Einstein como veremos).

Así que, para tratar estos problemas de actitud iniciales, vamos a proceder de la siguiente manera:

  • En primer lugar, evitaremos las precipitaciones, pero con igual cuidado evitaremos la procrastinación. Es vital ocuparse de la evaluación lo antes posible. Primero, porque si dejamos pasar mucho tiempo perderemos el impulso (el momento, que diría un físico) y la motivación, y segundo porque los editores suelen dar un plazo breve para mandar la nueva versión del artículo.
  • Lo anterior es especialmente cierto si nos sentimos muy seguros sobre nuestras respuestas. En cambio, si nos sentimos a la defensiva u ofendidos por los comentarios de los evaluadores, es mejor dejar la lectura para más adelante (pero no mucho, recordemos el primer punto).
  • En todo caso, es importante leer con toda atención las objeciones, y si hace falta las leeremos dos veces, hasta estar completamente seguros de entender perfectamente el alcance de cada una de ellas, sobre todo de las más críticas. Releer las objeciones nos ayudará a refinar nuestras respuestas, encontrando así la mejor versión posible de las mismas.
  • Antes de dar por sentado que rechazará una objeción, piénselo dos veces, Nuestra reacción espontánea irá en esa dirección, sin embargo, aceptar una objeción puede ser mucho más una oportunidad que otra cosa. No obstante, si cree, después de considerarlo con cuidado, que debe rechazar una objeción, hágalo así y concentre sus esfuerzos en dar las razones para la misma.
  • Además de consultar con los coautores, si es el caso, podemos consultar con colegas de confianza si tenemos dudas o en todo caso para asegurar nuestras respuestas. La actividad científica es un trabajo colaborativo y esto se manifiesta también de esta manera.

Si alguna vez le sorprendió el funcionamiento del peer review, piense que nada menos que al gran Einstein, probablemente el científico más brillante del siglo XX, le pasó lo mismo. Claro que en su época, el sistema del peer review era reciente.

La cuestión es que, sorprendido por recibir evaluaciones críticas de su trabajo y más aún que fueran de un modo anónimo, retiró el artículo de la revista con una declaración que era todo un poema al desconocimiento de este modo de trabajo (ver la captura siguiente):

Cita: reacción de Einstein a una revisión de tipo peer review

La airada reacción de Einstein a su primera experiencia de peer review. Fuente: The Conversation. Clic para acceder.

Como sea, y regresando al siglo XXI, algo que nos puede ayudar es no perder de vista que recibir las evaluaciones de dos o más expertos sobre nuestro trabajo, aunque sean muy críticas (o precisamente por ello), es una oportunidad de valor incalculable del que los principales beneficiarios seremos nosotros mismo y nuestra carrera académica.

Tabla con observaciones y respuestas (Tabla OyR)

El siguiente paso, una vez armados de la actitud adecuada, consiste en preparar una tabla donde trasladaremos todas las objeciones y propuestas recibidas. La razón es que, si en algo insisten las recomendaciones de las mejores editoriales a sus autores, es en que deben dar cuenta de todas las observaciones recibidas.

Nada mejor, ni más transparente, ni más persuasivo que montar una tabla a estos efectos. La llamaremos Tabla OyR (por Observaciones y Respuestas). Su función es doble, ya que consiste en:

  • analizar de forma adecuada todas y cada una de las observaciones presentadas por los evaluadores;
  • demostrar que hemos sido capaces de ocuparnos de todas las observaciones y de dar respuesta a cada una de ellas.

Es importante entender que el editor de la revista, la persona ante la cual debemos responder, actúa como representante de los intereses de la revista y de sus lectores, y por tanto está interesado en publicar trabajos de calidad, de modo que será a él al que debemos convencer.

En algunos casos, el editor volverá a solicitar la opinión de los evaluadores en una segunda ronda, por tanto, también tendremos in mente la necesidad de convencer a los evaluadores en nuestras respuestas.

Por eso es tan importante demostrar que nos hemos tomado muy en serio las observaciones y que tenemos capacidad para responderlas a todas, ya sea aceptándolas o rechazándolas (en este último caso, de forma especialmente razonada).

Como sea, la Tabla OyR debe tener la siguiente estructura:

  • Una fila por cada una de las observaciones atómicas de cada uno de los evaluadores (entre 2 y 3, típicamente).
  • Una columna para las observaciones de los evaluadores y otra para nuestra respuesta, además de una columna para poder numerar cada observación para facilitar luego la forma de referirnos a cada observación. El resultado posible lo muestra la imagen siguiente:
Modelo de Tabla OyR para analizar y responder objeciones y observaciones de los evaluadores

El siguiente paso, normalmente a cargo del autor de correspondencia (en su caso) consistirá en tomar cada una de las evaluaciones (entre 2 y 3 como hemos dicho antes), y analizarlas minuciosamente, párrafo a párrafo, a fin de identificar y separar cada objeción unitaria y asignarla a una de las filas de la tabla.

¿Qué entendemos por objeción unitaria? Nos referimos a que en un mismo párrafo de una evaluación puede haber más de una objeción de diferente naturaleza. Hay que decir que, a veces, los evaluadores no presentan informes muy ordenados, sino todo lo contrario.

En concreto, en una misma frase, por ejemplo, pueden acumular dos o más objeciones, cada una de ellas, de diferente tipología y alcance. Es por esto que es imprescindible separarlas, a fin de que, en la tabla final resultante, cada fila corresponda a una objeción unitaria.

La imagen siguiente presenta una tabla de esta clase (ficticia) con un ejemplo de 5 observaciones elegidamente simples para no desviarnos de la cuestión (las objeciones realistas suelen ser de mayor calado y también suelen ser más numerosas, porque a veces un solo evaluador puede proponer una decenas de observaciones).


Ejemplo (ficticio) de una Tabla OyR con objeciones atómicas de evaluadores

A continuación, como es lógico, procede responder, una a una, a las objeciones. Ello implicará cambios en los artículos en algunos casos, o rechazar la objeción con argumentos sólidos y adecuados en otros, hasta producir una versión de la tabla como la que mostramos a continuación (de nuevo, el ejemplo es ficticio):

Segunda versión de la Tabla OyR con las respuestas de los autores..

En el modelo (ficticio) con el que ilustramos esta tabla, las respuestas son relativamente cortas y homogéneas. Pero en casos reales, las celdas tendrán la extensión necesaria para dar cumplida respuesta en cada caso.

Una vez tengamos la primera versión de la Tabla OyR la dejaremos durante un tiempo (24 horas, p.e.) y la volveremos a revisar con toda atención, buscando puntos donde podamos mejorar nuestras respuestas.

Deberá existir, en todo caso, una correspondencia exacta entre los cambios aceptados y la nueva versión del artículo que los habrá incorporado. Revisaremos también la nueva versión del artículo al menos dos veces antes de enviarla. Todos los coautores deberán dar también su aprobación a la nueva versión.

¿Es necesario responder exactamente con una tabla?

Por supuesto que no. Cualquier procedimiento que demuestre que hemos sido capaces de tomar las observaciones y de responderlas, una a una, puede servir perfectamente.

Otro modelo, por tanto, sería el de fichas, en el cual cada observación junto con su respuesta es una especie de ficha en la que también podemos enumerar cada observación y utilizar un mismo esquema para tratarla. Esta alternativa puede ser conveniente si tenemos la necesidad de desarrollar de una forma muy extensa cada respuesta.

Modelo en formato de ficha de la Tabla OyR
Modelo en formato de ficha de la Tabla OyR

Response letter

La carta de respuesta o response letter, es el escrito que se envía al editor de la revista junto con la nueva versión de nuestro artículo. Tendrá estos componentes:

  • Una breves palabras de agradecimiento por la labor de los evaluadores.
  • Consideraciones generales sobre la nueva versión del artículo. En estas consideraciones podemos hacer un resumen de los cambios principales que hemos llevado a cabo.
  • La Tabla OyR con todas las observaciones contestadas, una a una.
  • La nueva versión del artículo. Hay que tener en cuenta que algunas revistas exigen que los cambios estén marcados, por ejemplo, mediante control de cambios.

Estrategias a seguir según el tipo de objeciones

En los apartados precedentes hemos visto el resultado final de nuestro trabajo de respuesta a los evaluadores. En lo que sigue, vamos a considerar las cuestiones estratégicas que nos pueden conducir a este objetivo.

En primer lugar, vamos a distribuir las observaciones de los evaluadores en función de su ubicación en dos ejes diferentes:

  • Primero: ¿las objeciones o propuestas de los evaluadores son acertadas?
  • Segundo: ¿las objeciones o propuestas implican una nueva investigación?

¿Cómo decidir?

Para decidir sobre el primer eje, a saber, si las objeciones u observaciones de los evaluadores son acertadas, se supone que contamos con nuestra propia capacidad como autores. Al fin y al cabo, por algo hemos escrito un artículo sobre un tema determinado y lo hemos enviado a una revista científica, así que algo debemos saber sobre el mismo. Opcionalmente, en caso de duda, siempre podemos pedir consejo a nuestros colegas.

En el caso de una tesis por compendio, el director de la misma puede cumplir perfectamente esta función. Si el artículo tiene varios autores, esta forma de inteligencia colectiva también debería ayudar mucho.

En cualquier caso, las recomendaciones desacertadas suelen tener que ver con evaluadores que, o bien conocen mal la metodología utilizadas y hacen recomendaciones incompatibles con la misma, o bien desconocen lo esencial del objeto de estudio y hacen propuestas inverosímiles.

¿Análisis adicionales o nueva investigación?

Sobre el segundo eje: algunas propuestas pueden ser acertadas pero pueden implicar a la vez llevar una investigación diferente de la que está siendo objeto de evaluación. Son frecuentes, por desgracia, los casos en lo que el evaluador pierde de vista que su misión no es ampliar el trabajo, sino evaluar lo que tiene ante él. Las normas del COPE son muy claras en este punto:

It is not the job of the reviewer to extend the work beyond its current scope

COPE Guidelines

La siguientes es la captura del punto concreto de las COPE Guidelines que hemos citado más arriba (enlace en la imagen y al final de esta entrada):

Cita literal: ...It is not the job of the reviewer to extend the work beyond its current scope.
Fuente: COPE guidelines. Clic para acceder.

Para decidir sobre el segundo eje, nos podemos hacer la pregunta que plantea el COPE en su guía sobre ética de la evaluación (ver captura superior):

  • ¿el evaluador propone análisis adicionales para mejorar la claridad del trabajo, o
  • propone una extensión del mismo más allá de su alcance actual?

La primera propuesta es legítima, y deberemos seguirla; la segunda no y por lo tanto no estamos obligados a aceptarla.

Otra forma de decidir es considerar si nos proponen o bien cambiar el objeto de estudio o bien aplicar un protocolo de análisis diferente. En estos dos casos estaríamos en la misma situación: el evaluador está sobrepasando sus funciones, ya que plantea una investigación diferente.

Tipología de objeciones

Armados con las ideas anteriores, tenemos cuatro tipos de posibles objeciones según el cuadrante donde se ubiquen, como muestra el siguiente diagrama:

Diagrama de Tipología de propuestas de evaluación

Tipología de propuestas de evaluación en base a dos ejes principales. Fuente: elaboración propia.

El cuadro anterior no puede ser más claro: estamos obligados a aceptar objeciones o propuestas que sean acertadas y no impliquen una nueva investigación. En los otros tres casos o bien debemos rechazar directamente las objeciones (lado inferior del cuadrante) o bien tenemos derecho a no aceptarlas (lado superior izquierdo).

No obstante, vamos a proceder a examinarlas (fusionaremos dos de ellas en un mismo Tipo 2 por claridad), para ver porqué debemos proceder de la forma que recomendamos más arriba y sobre todo cómo podemos proceder:

Tipo 1: acertada / sin nueva investigación. Son propuestas de cambio que siempre deberíamos aceptar.

Tipo 2: desacertada. El único punto importante aquí es el desacierto de la propuesta. Por tanto, debemos rechazarlas siempre.

Tipo 3: acertada / con nueva investigación. El punto importante aquí es que no estamos obligados a aceptar esta clase de propuestas.

Cómo proceder

Si nos fijamos bien, la clave del éxito en las objeciones del Tipo 1 es la motivación por seguir haciendo bien nuestro trabajo, por tanto es algo que queda totalmente dentro de nuestro alcance, porque ya lo hicimos con el trabajo que ahora está en revisión, o de lo contrario, no hubiera superado la fase editorial (o hubiera sido rechazado por los evaluadores sin opciones a una segunda versión).

Pueden aportar una carga de trabajo considerable, pero en principio deberían ser perfectamente asumibles, ya que van a mejorar nuestro trabajo. La mejor actitud aquí, por tanto, es aceptar todas y cada una de estas propuestas de cambio, incluso aquellas que impliquen mayor carga. Solo cabe llevarlas a cabo de forma enérgica y eficiente en la nueva versión del artículo y después documentar bien los cambios realizados en la tabla correspondiente para que nuestro esfuerzo adicional tenga las máximas posibilidades de verse recompensado.

La clave para tratar con las objeciones del Tipo 2 estará en ellas mismas. Debemos explicar con firmeza y claridad, también con suma corrección y elegancia, porqué los cambios propuestos no corresponde aplicarlos. Lo importante, como decimos, es explicar con solvencia el motivo del rechazo, para lo cual invocaremos principios, autores o teorías que sustenten nuestro punto de vista. Es un riesgo, y puede suceder que los evaluadores no atiendan nuestros argumentos, pero es un riesgo que se debe correr. Nuestra experiencia es que la mayor parte de las veces los editores aceptan estas objeciones y dan la razón a los autores. Nada está garantizado, no obstante, y decir lo contrario sería absurdo.

Por su parte, la clave para el éxito en el manejo de las objeciones Tipo 3 estará en nuestra habilidad para demostrar que las propuestas van más allá de la investigación que está siendo el objeto de evaluación. En principio, la supuesta incompletud de una investigación se podría aplicar a cualquier trabajo, por tanto, en sí no es un argumento.

Como hemos señalado, cambios en el objeto de estudio (pasar p.e. de un estudio de caso, a una muestra aleatoria) o cambios en el protocolo (proponer estudios de usuario en lugar de análisis experto, p.e.) son casos claros donde podemos argumentar que los cambios supondrían una investigación diferente.

En caso de propuestas que consideremos especialmente afortunadas, podemos señalar nuestra disposición para adoptarlas, pero para futuros trabajos, y sólo en caso de que se alineen en el futuro directamente con nuestros compromisos de investigación. Pero el punto importante es que podemos rechazarlas a efectos del trabajo que está siendo objeto de evaluación.

Objeciones abusivas o estúpidas

No hemos considerado una enésima categoría de objeción, a saber la que, para evitar rodeos innecesarios, podemos denominar objeción estúpida. De la posibilidad de recibirlas no nos libra del todo ni la mejor de las editoriales (aunque sean menos frecuentes).

En realidad, podríamos decir que estas corresponde al Tipo 2, esto es, objeciones erróneas, pero tienen un grado especial de error a veces mezclado con agresividad. Esta clase de evaluaciones incluso puede incorporar ataques ad hominem (como es sabido, una clase de falacia, y por tanto, irrelevante, pero muy útil para descalificar la evaluación en sí misma).

Las evaluaciones basadas en el ciego (los autores no conocen la identidad del evaluador) pueden tener la virtud de liberar a los evaluadores del miedo a la represalia de los autores (si conocieran su identidad), pero tienen el defecto de la impunidad: algunos evaluadores amparados en este anonimato tienen un comportamientos abusivo que sin duda evitarían si hubiera mayor transparencia.

Como sea, las objeciones estúpidas pueden deberse a lo siguiente:

  • El evaluador carece de competencias reales en el tema. Es casi imposible que diga algo acertado en este caso.
  • Hay un conflicto de intereses y el evaluador desea rechazar nuestro trabajo independientemente de su calidad, motivo por el cual presenta objeciones sin reparar demasiado en su adecuación.
  • Por último, el valuador no ha leído el artículo. Como en el primer caso, es casi imposible que diga alguna cosa razonable.

Hay aún otro tipo de propuestas abusivas, a saber, las que incluyen lo que Elsevier denomina citation manipulation, esto consiste en un intento de que los autores incluyan citas que benefician a los evaluadores, aunque no tengan relación con el tema del artículo (ver captura siguiente).

Cita sobre "citation manipulation" en un proceso de peer review.
Citation manipulation según Elsevier. Clic para acceder.

Es fácil responder a esta clase de objeciones. Basta mantener la cabeza fría y hacer ver las contradicciones o la falta de sentido de las mismas a los editores. Incluso podemos denunciar al evaluador delante de la dirección de la revista y solicitar el cambio del mismo. Esto es especialmente fácil si la evaluación incluye ataques ad hominem, en cuyo caso el evaluador está incurriendo en un falta grave de ética.

La clave en cualquier caso, para que nuestro rechazo a estas objeciones sea atendido, está en mantener un registro de idioma aséptico, profesional y muy educado (volveremos sobre esto).

¿Es arriesgado negarse a aplicar cambios?

Un consejo cínico podría consistir en aceptar todas las objeciones de las seamos capaces de aceptar, sin entrar en la clase de discriminación que proponemos en nuestra tipología, porque es evidente que rechazar objeciones incorpora mayor riesgo.

No obstante, volvemos al punto de la responsabilidad y también de la ética. Desde estos dos puntos de vista, no existe alternativa. Debemos asumir el riesgo que supone responder con honestidad a las evaluaciones que consideramos equivocadas o inoportunas.

«Puede estar en desacuerdo en la medida que pueda explicarlo»

Nuestra experiencia es que, cuando se expresan los motivos de los rechazos de forma clara y con un buen apoyo conceptual y teórico, los editores entienden las razones de los autores y tal rechazo no implica una penalización.

De hecho en las normativas sobre la cuestión, las mejores editoriales animan a los autores a expresar su rechazo a las objeciones si consideran que tienen razones sólidas para ello, cosa que esta cita explica de forma muy directa: «You can disagree, as long as you explain» (ver captura siguiente y enlaces al final)

Cita sobre rechazar objeciones de evaluadores. Fuente: Elsevier
Fuente: Elsevier. Clic para acceder

El peer review es el menos malo de los sistemas

En todo caso, nadie ha dicho que el sistema de peer review sea infalible. Es lo menos malo que tenemos, pero no es perfecto. Existen en la web listas de artículos rechazados de premios Nobel. Los seres humanos estamos condenados a la búsqueda de la verdad por medios imperfectos.

Cita: artículos de premios Nobel rechazados
Artículos de premios Nobel rechazados. Fuente: Authorea. Clic para acceder

Por lo tanto, que nadie tenga dudas de que seguir los consejos que se proponen aquí no garantizan ninguna inmunidad. El riesgo de que el editor y/o los evaluadores no acepten nuestras objeciones siempre estará presente. Al final, la interrelación de dos o tres decisiones subjetivas pueden atenuar la subjetividad, pero no hay garantías de que la eliminen (tampoco la nuestra).

Calidad de las evaluaciones

En todo caso, téngase en cuenta que la tipología que hemos discutido no es simétrica. No estamos diciendo que en una evaluación vamos a tener un 25 por ciento de objeciones de cada uno de los cuatro tipos examinados.

Cita literal: La mayor parte de las veces, las objeciones en una revisión por pares son adecuadas y oportunas y por tanto sirven para mejorar los artículos

Hay que decir, por el contrario, que la mayor parte de las veces, la mayor parte de las objeciones en una revisión por pares son adecuadas y oportunas, así que la mayor parte del tiempo estaremos felizmente atareados respondiendo a objeciones del Tipo 1, esto es, de las que mejoran un artículo.

De modo que, si somos objetivos, hemos de considerar el proceso de evaluación como una oportunidad para nosotros. La mayor parte de las veces aplicar las observaciones hará que mejore nuestro trabajo, y esto no tiene precio.

En realidad, es como tener acceso a dos o más consultores expertos que opinan gratis sobre nuestro trabajo. Se trata de un auténtico lujo, como ya hemos señalado más arriba, que solo es posible gracias al sistema peer-review.

Capacidad persuasiva

Como sea, la cuestión es que nuestra Tabla OyR puede tener que dar respuestas a todo tipo de objeciones. Esto significa que algunas las habremos aceptado e incorporado a la nueva versión del artículo. Hasta aquí, perfecto.

Pero, otras en cambio, la habremos rechazado por alguno de los motivos indicados previamente. Es importante entonces que la fila correspondiente al rechazo contenga una respuesta bien desarrollada, tal como hemos recomendado también más arriba.

La cuestión es que una Tabla OyR donde hayamos sido capaces de analizar, una a una, las objeciones y así mismo de dar respuesta a cada una de ellas, bien con su aceptación e incorporación en el artículo, bien con su rechazo argumentado, es de un gran poder persuasivo, y la probabilidad de que la nueva versión del trabajo sea aceptada, será muy alta, porque el editor de la revista verá que nos hemos tomado muy en serio las evaluaciones que nos ha enviado.

Las otras opciones

Nos queda por considerar las otras dos posibilidades:

  • Artículo rechazado
  • Artículo aceptado con cambios menores

Artículo rechazado: convertirlo en una oportunidad

Empezaremos por el caso del artículo rechazado. En este caso, nuestro proceder puede estar guiado por estos principios:

  • Lo último que tenemos que hacer es dejar el artículo en un cajón. Todo lo contrario, un motivo de rechazo debemos convertirlo en una oportunidad de mejora del trabajo. Si hemos procedido con honestidad, significa que hemos enviado un trabajo que para nosotros es valioso, por tanto, nunca debemos dejarlo, y menos por un primer rechazo.
  • Si el rechazo ha sido tras una evaluación por pares, tendremos presumiblemente, una larga lista de observaciones. Lo lógico es tomar tal lista e intentar aplicar todos los cambios que a nuestro parecer sirvan para mejorar el artículo.
  • El siguiente paso lógico, una vez tenemos una versión mejorada de nuestro trabajo es enviarlo a otra revista.

Muchos trabajos de calidad han sido rechazados en su primer intento, y no ha sido sino hasta el segundo e incluso tercer intento que el artículo ha acabado por ser publicado en una revista de calidad. El récord del que tenemos constancia es el de haber tenido éxito en ¡un sexto intento!

De hecho, la paradoja es que con cada rechazo, el artículo puede haber ido adquiriendo cada vez mayor calidad, si hemos sabido incorporar los cambios, con lo cual, en su segunda o tercera versión, puede tratarse de un trabajo de éxito.

Artículo aceptado con cambios menores

Este caso, que hemos dejado para el final porque es, con diferencia, el más fácil, solo cabe una decisión: aplicar de igual modo el sistema de la tabla de objeciones, trasladar todas y cada una de las propuestas de cambio menores a nuestro trabajo y documentar tales cambios en la mencionada tabla.

La responsabilidad de los autores

Ya hemos dicho algo sobre esto, pero queremos volver sobre la responsabilidad de los autores, ya que hemos basado una buena parte de nuestras propuestas en la capacidad de decisión de los mismos.

Es evidente que hay un espacio de subjetividad en elementos de decisión tales como considerar si una propuesta de cambio es acertada o desacertada, al igual que puede haber un margen de duda sobre si una propuesta implica «análisis adicionales» o es más bien una «extensión más allá del alcance actual» («to extend the work beyond its current scope»).

Cita literal: es justo que reclamen el beneficio de la autoría si tienen éxito como tales, por tanto, también es justo esperar de ellos que tengan la capacidad para discernir sobre los elementos en juego.

Este es el espacio al que nos referimos de responsabilidad de los autores, porque es su exclusiva responsabilidad tener la formación y los conocimientos suficientes para hacer sus propuestas y tomar sus decisiones. Sigue siendo su responsabilidad si, en caso de dudas razonables, tienen la capacidad y el acierto de pedir consejo a colegas de mayor experiencia.

En todo caso, es justo que reclamen el beneficio de la autoría si tienen éxito como tales, por tanto, también es justo esperar de ellos que tengan la capacidad para discernir sobre los elementos en juego, o sufrir las consecuencias de una escasa preparación.

Registro de lenguaje

Por último, corresponde insistir en algo que ya hemos adelantado en algún punto, a saber, el registro de lenguaje que hemos de mantener. Es importantísimo que nos mantengamos con un registro que cumpla con estos puntos:

  • Redacción persuasiva y elegante.
  • Lenguaje académico/técnico de alto nivel, preciso y con la máxima concisión posible.
  • Tono educado, formal y respetuoso.

Hay algunos ejemplos, como los que propone un útil artículo del American Journal Experts, que ilustran este punto de una forma especialmente gráfica:

En lugar de responder: «¡No ha entendido nada de nuestro trabajo!»
Podemos responder: «Algunas afirmaciones eran más ambiguas de lo que pretendíamos, de modo que hemos hecho ajustes para que el texto sea más claro»

Véanse otros ejemplos adicionales que ilustran muy bien este registro de lenguaje en la siguiente captura:

Ejemplos del tipo de registro de lenguaje que debemos adoptar al responder a los evaluadores. Fuente: American Journal Experts. Clic para acceder.

Por otro lado, si las evaluaciones han estado especialmente acertadas, con lo cual nuestro trabajo ha mejorado, no está de más, ni mucho menos, expresar nuestro agradecimiento y nuestro reconocimiento a la calidad de las evaluaciones como parte de nuestra respuesta al editor.

Conclusiones

Hemos revisado los principales problemas con los que podemos topar en un proceso de evaluación de artículos científicos, y hemos visto así mismo, un procedimiento muy eficiente para analizar y tratar las objeciones, basado en el uso de tablas.

Tanto los editores como los evaluadores verán que nos hemos tomado muy en serio el proceso, y verán también que tenemos capacidad para responder a todo de forma a la vez sólida y transparente.

Esto, como decimos, es de un enorme poder persuasivo porque todos admiramos el trabajo bien hecho, y más aún si exhibe a la vez una enorme transparencia como sucede si hemos sido capaces de tomar las objeciones y tratarlas una a una de forma tan clara como solamente un formato de tabla puede permitir.

Un clásico de las evaluaciones, hasta el punto que el COPE le dedica un apartado en sus guías, es la petición de ampliar una investigación llevándola más allá de su alcance. En algún punto de sus consideraciones, el propio COPE señala de forma lúcida que ninguna investigación en sí misma es completa, por tanto, no es un argumento en sí para solicitar extensiones de la investigación que está valorando.

Enlazando con lo anterior, ya sabemos que el proceso de evaluación no es perfecto. A veces, buenos trabajos son rechazados, ya se en fase editorial o del peer review. Como sea el principal error puede ser aceptar como definitivo ese rechazo y no considerarlo una oportunidad de mejora.

Un buen trabajo acabará siendo publicado, porque es casi imposible que no acabe encontrando la plataforma editorial idónea, y además, de calidad, lo que nadie dice es que esto vaya a ser sin esfuerzo.

Para saber más