Artículos científicos: autoría y orden de firma. Ética y pragmatismo en la publicación académica

La misión del COPE es la ética en artículos científicos
Misión del COPE organismo promotor de guías éticas sobre artículos científicos

Edición Agosto 2021


La publicación de artículos científicos conlleva beneficios reales (acreditaciones, p.e.) y simbólicos (prestigio, p.e.) pero también problemas y tensiones. En general, surgen a la hora de determinar quién puede figurar como autor, y en qué orden aparecen los nombres, en el caso de varios autores.

Una fuente de tensiones procede de investigadores en situaciones de poder cuando pretenden aparecer como autores, aunque no hayan hecho ninguna contribución real. El lado opuesto es cuando investigadores en situaciones de debilidad (becarios o investigadores con contratos precarios) quedan excluidos de la autoría, pese a haber contribuido de forma notable al artículo.

Pero esto no acaba aquí, porque los problemas (y los abusos) proceden también de la disputa por ocupar el primer lugar, en el caso de varios autores, ya que existe un entendimiento claro de que el primer autor es al que corresponde el mérito principal. Una deriva «moderna» consiste en disputar por ocupar el primero o el último lugar, ya que se entiende que el primero y el último lugar tienen la misma importancia en cada vez más áreas, por la relación autor/director.

A veces se culpa a estas tensiones al no siempre bien entendido dictum del publish or perish! Pero, como la comunicación académica debería tener siempre un lugar central en la evaluación de la ciencia (lo que debe cambiar es que este lugar no lo debe ocupar en solitario), necesitamos propuestas éticas y de buenas prácticas cuyo conocimiento debería evitar las tensiones señaladas.

Debería ser fácil

Veamos qué nos dicen, en este sentido, Albert y Wager (2003) como autores de la guía que utilizaremos más adelante (y también una de las más mencionadas sobre estos aspectos):

In theory, authorship sounds straightforward, but in practice it often causes headaches. While preparing these guidelines, we heard about several cases. In one, a deserving junior researcher was omitted from the author list; in another a sponsoring company insisted on the inclusion of an opinion leader who had made virtually no contribution to a study. And the writer of a review article found her name replaced with that of her boss, because she was on maternity leave when the final version was submitted.

Como hemos señalado antes, tenemos en realidad dos cuestiones: (1) quién puede (o no) aparecer como autor de un artículo científico; y (2) cuál debe ser el orden en caso de varios autores. Por lo tanto, el propósito de esta entrada es doble:

  • Por un lado, revisar  las propuestas del Committee on Publication Ethics, o COPE (de donde hemos extraído la cita anterior) con relación a quién está justificado que aparezca como coautor de un artículo.
  • Por otro lado, discutir algunas buenas prácticas sobre el orden de los autores.

Es debido a esta doble naturaleza de la cuestión que hablamos a la vez de ética (¿quién firma?) y pragmatismo (¿en qué orden?) en el título de este trabajo.

La autoría en artículos científicos

El Committee on Publication Ethics está formado por las principales editoriales científicas de todo el mundo, así que al considerar la ética de la publicación según el COPE estamos conociendo justamente la visión de los editores, es decir, de aquellos que también van a considerar si nuestros trabajos como autores merecen ser publicados.

Por tanto, es una visión importante para nosotros incluso más allá del indudable valor que toda aportación sobre aspectos éticos debe tener.

epi: editorial y revista de artículos científicos
Los editores son los primeros interesados en que las autorías de los artículos científicos correspondan a criterios éticos (en la captura, parte de la página web de la revista EPI, una destacada publicación española indizada en WoS)

ÉTICA
Quién puede y debe aparecer como coautor en artículos científicos

En una de sus guidelines, titulada muy significativamente  How to handle authorship disputes: a guide for new researchers (COPE-authors-guidelines) el COPE es muy claro a la hora de señalar quién pueden ser considerados autor de un artículo científico.

A tal fin, la guía identifica tres condiciones en un párrafo que es un prodigio de concreción. Su origen está en las normas del mundo de las publicaciones biomédicas, y lo cierto es que es una de las frases más repetidas en las guías sobre el tema:

Authorship credit should be based only on: (1) substantial contributions to conception and design, or acquisition of data, or analysis and interpretation of data; (2) drafting the article or revising it critically for important intellectual content; and (3) final approval of the version to be published.

A continuación, y para despejar cualquier duda, señalan (el destacado es nuestro) lo que sigue:

«… conditions (1), (2), and (3) must all be met.»

Lo más importante es que estas normas sirven tanto como criterios para justificar la inclusión como para evitar la exclusión: sirven para evitar que se cuelen falsos autores y para evitar que verdaderos autores se queden autores fuera. En resumen, esto es lo que quieren prevenir:

  • Autores fantasmas: es decir, personas que deberían aparecer como autores, por haber realizado contribuciones suficientes,  pese a lo cual no aparecen como tales (1).
  • Autores invitados: es decir, personas que sin merecerlo figuran como autores, ya que no han hecho contribuciones suficientes.
  • Un riesgo moral: a saber, el de no asumir responsabilidades por parte de todos y cada uno de los autores en caso de que, una vez publicado, el trabajo merezca críticas.

Aportaciones en artículos científicos

Ahora, si lo analizamos desde otro punto de vista, podemos ver que las normas COPE consideran que, puesto que un artículo es el reporte de una investigación, hay dos dimensiones a considerar en las contribuciones a un artículo:

  • La investigación: en esta dimensión se sitúan las contribuciones que se pueden hacer (1) en el diseño de la investigación, (2) en la adquisición de datos, (3) en el análisis e interpretación de los datos.
  • El artículo en sí mismo: en esta otra dimensión se encuentran las contribuciones que se pueden hacer (4) en el manuscrito del artículo o (5) en la revisión crítica del mismo en aspectos intelectualmente importantes.

A partir de aquí, las COPE nos dicen que en cualquiera de las dos dimensiones son necesarias contribuciones sustanciales o críticas. Además, no es suficiente con contribuir a una de las dos dimensiones, debe consistir en una contribución a ambas: investigación + artículo. 

Y como sabemos hay, además, una tercera condición: todos los coautores deben haber dado su aprobación a la versión final del artículo antes de enviarlo a publicar.

Artículos científicos: dimensiones de participación

Vayamos por partes. Revisemos las dimensiones donde hacer aportaciones, ya que como cada una de ellas se articula a su vez en varios puntos, resulta que hay al menos cinco apartados donde se pueden llevar a cabo las aportaciones, y son los siguientes:

Investigación: elementos de participación
1. Concepción y diseño

2. Adquisición de datos
3. Análisis e interpretación
Artículo: elementos de participación
4. Redacción del artículo

5. Revisión del artículo

Consecuencias: quién puede y quién no puede ser coautor

En la primera de las dos dimensiones consideradas (ver esquema anterior), la que corresponde a la investigación, observamos que la recomendación del COPE utiliza un «or», por lo cual no exige que la contribución sea en todos los aspectos de este apartado. Por el contrario, es suficiente haber contribuido a uno de los tres: o bien (1) a «la concepción y diseño» o bien (2) a «la adquisición de datos» o bien (3) a su «análisis e interpretación».

Por lo que hace a las contribuciones al artículo, tenemos un caso similar con otro interesante «or». Nos dice que, o bien (1) ha contribuido a la redacción del artículo (caso más obvio) o bien (2) lo ha revisado, cosa que es igual de importante.  

Para resumir lo tratado hasta aquí, podemos decir que, para poder formar parte de la autoría de un artículo, es necesario y suficiente haber:

  • Contribuido al menos en uno de los apartados numerados del 1 al 3 (color azul).
  • Contribuido al menos en uno de los apartados del 4 al 5 (color naranja).
  • Dado la aprobación a la versión final del artículo (de esto nos ocuparemos en el siguiente apartado).

En cambio, ser el director del departamento o ser el IP (investigador principal) de un proyecto de investigación no está entre las condiciones para ser coautor.

¿Y qué pasa -nos podemos preguntar- si alguien ha satisfecho solamente una de las condiciones,? Las buenas prácticas nos dicen que entonces podemos: a) reconocer su contribución en los agradecimientos; b) citar alguna de sus publicaciones siempre que esté relacionada directamente con el artículo y hayamos utilizado y citado ideas procedentes de las mismas; c) ambas cosas. Pero lo que está claro es que no podemos añadirlo como coautor.

Riesgo moral

Vamos a por la tercera condición. Esta parece la más simple, y por tanto la más fácil de ignorar, lo cual sería un error. Lo que nos dice la tercera condición es que, si se produce algún problema una vez publicado el artículo, por ejemplo, críticas a su validez o, en el peor de los casos, alguna acusación de plagio o malas prácticas, ninguno de los coautores se podrá considerar a salvo de las mismas alegando no haber visto la versión final.

Esta es una de las inaceptables excusas que a veces oímos de algunos autores pillados en mala praxis. Puede proceder de cualquier clase de autor, pero es frecuente en los denominados hiper prolíficos cuando se les recrimina plagio en alguno de ellos: «no leí la versión final». Pero entonces, no debió firmarlo. En vez de un problema, dos.

ec3metrics: grupo dedicado a los estudios y análisis de artículos científicos y análisis de la ciencia
EC3metrics, una spin-off del Grupo de Investigación EC3 de la Universidad de Granada realiza una excelente labor en los estudios sobre evaluación de la investigación y proporciona servicios relacionados para investigadores y departamentos de Universidad

CRediT: una taxonomía para articular las contribuciones de cada autor

En los últimos años, a partir de la iniciativa de un grupo de científicos (Brand et al. 2015), se ha desarrollado una taxonomía para declarar los roles de los investigadores que o bien forman parte de la autoría o bien de los agradecimientos en un artículo científico.

Esta taxonomía se denomina CRediT y ofrece hasta 14 roles de participación, desde la conceptualización de la investigación hasta la redacción del paper, pasando por cosas como el análisis formal, la curación de datos y la administración del proyecto. La siguiente captura presenta los 14 roles y su definición.

CRediT: una taxonomía para articular aportaciones en artículos científicos o académicos
Fuente: Brand et al. (2015). Clic para acceder al artículo completo

Esta taxonomía no define qué implica una autoría, ni sustituye los criterios que pueda manejar cada revista o los que establece COPE. El siguiente párrafo lo expresa con claridad (el destacado es mío):

The classification includes, but is not limited to, traditional authorship roles. That is, these roles are not intended to define what constitutes authorship. Rather, the roles are intended to apply to all those who contribute to research that results in scholarly published works, and it is recommended that all tagged contributors be listed, whether they are formally listed as authors or named in acknowledgements.

Brand et al 2015:153

En concreto, los investigadores pueden desempeñar algunos de estos roles (p.e. la adquisición de fondos), aunque no sea suficiente para justificar una autoría, pero sí una mención de agradecimiento.

Además, CRediT propone la posibilidad de añadir aclaraciones adicionales que orientan, de ser necesario, sobre el gradiente de cada contribución con tres calificativos posibles, a saber: lead (dirección), equal (igual) o supporting (soporte). Lo podemos ver en la siguiente cita literal:

An individual contributor may be assigned multiple roles, and a given role may be assigned to multiple contributors. When there are multiple people serving in the same role, a degree of contribution may optionally be specified as ‘lead’, ‘equal’, or ‘supporting’. It is recommended that corresponding authors assume responsibility for role assignment, and that all contributors be given the opportunity to review and confirm assigned roles

Brand et al 2015:153

Declaración de autores y agradecimientos

El origen de CRediT es la conveniencia (demanda tanto por autores como por algunas revistas) de que los artículos incluyan una declaración de autoría y agradecimiento, donde se especifique con un detalle adecuado la contribución de cada autor o investigador.

La siguiente captura muestra un ejemplo de tal declaración usando CRediT (en la declaración de esta captura, las iniciales corresponden a los nombres de cada autor).

Ejemplo de uso de CRedit
Un ejemplo de uso de CRediT en un artículo. Tomado de Brand et al. (2015)

Puede verse que todos los investigadores que figuran como autores cubren más de un rol. En cambio, hay otros que han hecho alguna aportación (revisión crítica del manuscrito, en concreto) suficiente para su inclusión en los agradecimientos, pero insuficiente para su inclusión como autores.

¿Un caso aparte? Los trabajos en física

Todo este trabajo toma como background el ámbito de las ciencias sociales y las humanidades (aunque sin desconocer el de otros ámbitos como la biomedicina). Decimos esto porque hay al menos un área, la de física, en donde son famosos los artículos en los que la lista con los nombres de los autores ocupa más páginas que el artículo en sí mismo. Se trata de trabajos firmados por varios cientos, e incluso por varios miles de autores (literalmente) en un fenómenos que se conoce como mega-authorship.

Suelen ser trabajos procedentes de experimentos en física de partículas y concretamente de experimentos en laboratorios como el CERN, que requieren el concurso de miles de personas.

Ignoro que tratamiento darán las agencias de evaluación a los autores a partir del décimo (por decir algo), pero es evidente que en esta clase de trabajos el concepto de authorship desaparece (al menos a partir de las primera posiciones) para dar paso al de contributionship.

En la contributionship aparecen todos los que han contribuido de alguna forma, tal vez cuidando del mantenimiento de los delicados aparatos experimentales. A diferencia del authorship. Posiblemente, la convención a aplicar (pero estoy especulando) es que hasta, ¿los tres primeros?, ¿los diez primeros?, se consideran autores, y los varios miles siguientes, sobre todo si aparecen en orden alfabético, son contribuidores se supone en un orden similar de importancia.

PRAGMATISMO
El orden de las firmas en artículos científicos y qué significa cada posición

Volvamos a nuestra área. Hasta el punto anterior hemos considerado el lado ético. Ahora, sin abandonarlo, añadiremos un lado más pragmático: la cuestión del orden de las firmas, o sea, en caso de varios autores qué reglas debemos seguir para determinar quién firma primero, segundo, último, etc.

Empecemos por considerar que todo lo anterior procede del hecho de que en el mundo de la investigación actual, cada vez más profesionalizado y cada vez menos «artesanal», publicar en solitario tiene cada vez menos sentido.

Número de autores por artículo de las áreas de Comunicación y Física (datos del año 2015). Fuente: EC3 Coautor index

Se pueden llevar a cabo interesantes comparaciones, por disciplinas y años, en el sitio interactivo del Grupo de Investigación EC3: www.coauthorindex.info/. En la captura superior podemos ver dos extremos.

En Física el valor más frecuente (moda) es de 4 autores tanto en revistas nacionales como internacionales. En Comunicación, en revistas nacionales (todavía) es de 1, pero vemos que en las internacionales es de 2. Además incluso en las nacionales, si lo que miramos es el promedio, equivale a 2. Por desgracia, los últimos datos se refieren al año 2015, por lo que sin duda, actualmente deben ser ratios al menos un poco más altos.

Cada fase en una trayectoria personal aporta una oportunidad para el trabajo en equipo

La mejor razón para publicar en coautoría debería ser el trabajo en común. Dos o más investigadores unen sus esfuerzos por un genuino interés en colaborar y trabajar juntos, y el resultado natural de un trabajo en equipo serán los artículos en coautoría.

Pero no siempre es lo más razonable es lo que mueve el mundo. Normalmente, las grandes tendencias vienen marcadas por razones estructurales que actúan como marcos. Uno de estos marcos es que se necesitan fondos e infraestructuras para llevar a cabo investigaciones competitivas, sin las cuales es difícil publicar en buenas revistas, y sin esas publicaciones es imposible hacer carrera académica.

Por la razón la que sea, cada vez es más normal que una carrera académica siga un camino como el que vamos a esbozar ahora:

  • En su inicio, un joven investigador debe empezar por conseguir el título de doctor. Esta primera fase ya implica un trabajo en equipo, al menos entre el investigador y su(s) director(es) de tesis.
  • Una vez finalizado el doctorado, para depositar la tesis, se le pide que, como prueba de la calidad de su investigación aporte algunas publicaciones relacionadas con su investigación. No digamos si se trata de una tesis por compendio de publicaciones. Sería lógico es que en esas publicaciones sea coautor su director de tesis, y posiblemente otros investigadores del mismo grupo o equipo que su director.
  • Después, para poder hacer carrera académica, nuestro joven postdoc necesitará formar parte de un grupo de investigación. Si el trabajo de equipo amerita para publicar en coautoría, ahí tenemos de nuevo más oportunidades.

Así podríamos seguir con el retrato de una carrera académica típica actual, ya que esto no se detiene cuando nuestro investigador madura y se convierte en un senior, porque para seguir progresando necesitará conseguir proyectos competitivos que financien sus investigaciones, para lo cual seguirá trabajando en equipo, empezará a dirigir tesis, etc.

La coautoría en artículos científicos como indicadora de éxito

Además, de los motivos que marcan la trayectoria anterior, otros que suelen señalarse para las autorías múltiples es que presentan muy buena correlaciones con diferentes indicadores de éxito. Los autores más productivos suelen publicar en coautoría. Los artículos con diversos autores suelen recibir más citas.

También suelen tener más éxito en los procesos de evaluación. En algunas revistas es posible incluso que sea obligatorio que el artículo tenga al menos dos autores. Por último, pero no menos importante, para aumentar la colaboración de otras universidades nacionales o la internacionalización es imprescindible la coautoría, etc.

Como vemos, la cuestión es que, al menos por lo que hace a la producción científica, cada vez tiene menos sentido publicar artículos en solitario.

Otra cosa son otros géneros que también forman parte del mundo académico y cultural, tales como el ensayo, la obra de pensamiento, la divulgación (todos estos, generalmente en forma de libro, no de artículo), etc., donde si es totalmente normal encontrar autorías únicas.

El significado del orden de firma

A partir tanto de las COPE como lo que señala la mayoría de los estudiosos en este terreno (ver referencias), las principales interpretaciones del orden de firma son las siguientes:

  • El orden indica la importancia de las contribuciones. En este caso, al primer autor se le atribuye la contribución más importante y el orden de la firma hacia la derecha indica contribuciones decrecientes. Esta interpretación se conoce como SDC approach, por la expresión sequence-determines-credit (Tscharntke, 2007).
  • El primero y último autor, misma importancia. En esta interpretación, cada vez más habitual por influencia de las ciencias experimentales, considera de la misma importancia al primero y al último autor. Se basa en la relación autor/director. Esta interpretación se conoce como FLAE approach, por la expresión first-last-author-emphasis (Tscharntke, 2007). Una variación de la FLAE approach consiste en considerar al primero, al último y al autor de correspondencia (si no coincide con ninguno de los anteriores) de la misma importancia. De los autores entre el primero y el último, se considera que su aportación es decreciente según su firma se desplaza a la derecha.
  • Todos los autores de la misma importancia. Se puede expresar mediante una declaración expresa o utilizando el orden alfabético. Esta igualdad en las contribuciones (u orden alfabético) tiene tres variaciones:
    • Puede afectar a todas las posiciones, desde la primera a la última.
    • Puede afectar a los autores solamente a partir de la segunda posición. En tal caso, la preeminencia del primer autor se mantiene (sale del orden alfabético) y desde el segundo hasta el final se considera que todas las aportaciones han tenido la misma importancia.
    • Puede afectar a los autores entre el segundo y el penúltimo. En este caso, el primero y el último autor tienen preminencia sobre los demás, mientras que los autores entre el segundo y el penúltimo, tienen la misma importancia.

Algunas aclaraciones:

  • Sobre la FLAE approach. Como ya hemos dicho, se utiliza para honrar la relación autor/director, o ejecutor/director. En esta relación, típica de las investigaciones que conducen al título de doctor, tenemos a un autor junior en primera posición y a un autor senior en la última, y como sabemos ambas se consideran equivalentes. Es una solución muy pragmática. Sin ella, dada la naturaleza humana, la motivación de algunos directores de tesis para implicarse al máximo en las investigaciones de sus doctorandos podría quedar afectada.
  • Trabajos con hasta 3 autores. En ciencias sociales, cada vez más, en los artículos con 2 o 3 autores, las contribuciones se consideran equivalentes. En algunas áreas, esto se aplica hasta 5 autores. Solamente cuando el número de autores se separa claramente de la media de su disciplina, es cuando puede ser necesario clarificar las aportaciones respectivas o la interpretación que debe ser aplicada.

La dudosa moral de la aproximación a favor del estatus

Damos un trato aparte al caso donde se considera que el orden de firma debe seguir el orden de importancia del perfil (CV) de los autores. La razón es que, a diferencia de las anteriores, no se conocen propuestas argumentadas de esta práctica, más bien denuncias de abuso debido a la misma.

Esta mala práctica pretende que el primer firmante debe ser siempre el investigador más importante, bien por su cargo o por su CV (p.e., el director del departamento o el investigador principal del proyecto), aunque no haya hecho contribuciones al artículo. No es sorprendente que no se encuentre documentada, ya que ponerla negro sobre blanco sonaría peligrosamente como un abuso de poder.

En cambio, no es tan difícil encontrar afirmaciones muy claras en contra, como ésta, de la influyente APA (los destacados son nuestros):

Principal authorship and other publication credits accurately reflect the relative scientific or professional contributions of the individuals involved, regardless of their relative status. Mere possession of an institutional position, such as Department Chair, does not justify authorship credit. Minor contributions to the research or to the writing for publication are appropriately acknowledged, such as in footnotes or in an introductory statement. (APA, 2006).

Algunas universidades, como indica la UIC, en su página sobre autoría de trabajos científicos, son también taxativas en este aspecto:

La persona vinculada al grupo de investigación y que, por su posición jerárquica o relación laboral, solicite constar como autor ex officio, viola la libertad académica y los principios de la justicia. Inversamente, la omisión de un contribuidor a las comunicaciones o publicaciones de una investigación supone una apropiación indebida de la autoría intelectual

¿Cómo saber cuál es la interpretación que corresponde aplicar en cada caso?

¿Cómo sabemos cuál es la convención utilizada cuando estamos ante un artículo determinado? Lo más práctico sería que en el pie del artículo, cada paper tuviera una declaración explícita de las aportaciones de cada autor, bajo el rótulo de Declaración de autoría y agradecimientos o similar (ver el caso usado para ilustrar CRediT).

En el caso de la misma importancia para todos los autores, el orden alfabético en teoría lo hace evidente, pero solamente si hay cuatro o más autores, pues en el caso de dos o de tres, es difícil de apreciar si se trata de esta voluntad o simple casualidad. En estos casos, se puede hacer una declaración expresa. En las revistas internacionales a veces se utiliza la expresión «equally credit authors» o similar.

En el caso de las evaluaciones para acreditaciones u obtención de reconocimientos de la labor investigadora («sexenios», p.e.), cada autor puede explicar en el apartado dedicado a cada publicación su rol, en especial si era el de primer autor, director o del autor de correspondencia. Pero en todo caso, salvo que se establezca la costumbre de hacer una declaración explícita, es algo que se puede inferir con cierta seguridad, pero no de forma taxativa.

En el caso de las ciencias experimentales y sobre todo en ciencias de la salud, donde la costumbre de aplicar la FLAE approach está tan extendida, es la que se da por supuesta. No es el caso (todavía) de las ciencias sociales o las humanidades, pero espero que con el tiempo, también quede igual de bien establecida.

Pactar el orden antes de enviar los artículos

Las normas COPE aconsejan pactar previamente al aproximación de autoría utilizada, al menos en el caso de pretender usar variaciones que se alejen de las prácticas habituales en el ámbito del equipo.

Por lo que sabemos de la mayor parte de las disciplinas, y a juzgar por lo que esperan las agencias de evaluación, las dos prácticas habituales son las que hemos identificado antes como FLAE y SDC approach, más la también frecuente (pero menos habitual) del orden alfabético. Aún así, al menos la primera vez que el equipo colabore, no está de más dejarlo acordado, sobre todo porque ya hemos visto que incluso en las aproximaciones habituales puede haber variaciones.

Nosotros nos permitimos ir un poco más lejos y aconsejamos que esto se pacte no antes del artículo, sino como parte del diseño de la investigación. Al menos, es lo que hacen algunos grupos y eso les ha permitido eliminar no solo abusos o malas praxis sino los malentendidos que tanta energía inútil hacen perder en los grupos de trabajo.

Bonus

Número de autores en artículos científicos y posición de firma según ANECA

Llega el momento de poner a prueba al menos parte de lo examinado hasta ahora considerando cómo interpreta ANECA, el organismo evaluador de las carreras académicas en España, tanto la cuestión del número de autores como la del orden de firma.

Recordemos que la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) es un Organismo Autónomo adscrito al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. De esta Agencia, depende la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora (CNEAI), que realiza la evaluación de la actividad investigadora de los profesores universitarios y del personal de las escalas científicas del CSIC, con el objeto de que les sea reconocido un complemento de productividad, el llamado «sexenio» en caso de cumplir ciertos requerimientos.

Por tanto, representan el punto de vista más pragmático que resulta posible ofrecer para considerar si, finalmente, las coautorías, e incluso las multiautorías, son una práctica no solamente éticamente aceptable, sino además, viable en la promoción de las carreras académicas.

A continuación, a modo de ilustración, se presenta una compilación de las menciones al número de autores y posición de firma en la Resolución de 1 de Diciembre de 2017, de la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora, por la que se publican los criterios específicos aprobados para cada uno de los campos de evaluación (www.boe.es >BOE-A-2017-14085).

Presentamos tales menciones por especialidades académicas, tal como aparecen en la Resolución (hemos hecho un «copiar y enganchar» de los aspectos relevantes). La primera mención es general, por tanto, válida para todos los campos.

En algunos casos se añaden comentarios personales, para diferenciarlos claramente son de color azul.

La lectura de lo que sigue no exime a los interesados de una lectura directa de la Resolución que les afecta.


PARA TODOS LOS CAMPOS

Para que una aportación sea considerada, el solicitante deberá haber participado activamente en los trabajos que le dieron origen, como director o ejecutor del trabajo, y concretando su aportación específica a los mismos en los casos de multiautoría.

Cómo se puede ver, para todos los campos, se aceptan para evaluación de la actividad investigadora, no ya casos de coautoria (dos autores) sino casos de multiautoría. No se especifica cuántos autores son multiautoría, pero se entiende, por otras disposiciones que deben ser 3 o más, como norma general, aunque esto está sujeto a interpretación, porque como veremos, en algunos campos la justificación se requiere a partir de más de 5 autores. Además, se acepta especialmente la coautoría basada en los roles de ejecutor o director del trabajo, y por tanto, se iguala, a efectos de evaluación, el primero y el último firmante, posición esta última que suele corresponder al director del trabajo (p.e. en una tesis por compendio).

Matemáticas y Física

El número de autores no será evaluable como tal, pero sí deberá estar justificado por el tema, su complejidad y su extensión

Obsérvese la contundencia de la primera parte de la afirmación: el número de autores no será evaluable como tal. Se puede decir más alto, pero no más claro. Después viene una prevención elemental que reclama que el tema, su complejidad o su extensión justifiquen el número de autores, pero déjenme repetir el primer punto: el número no es evaluable en sí mismo («como tal»).

Química

El número de autores no será evaluable pero deberá estar justificado por el tema,  su complejidad y extensión. Si el número de autores fuese superior a cinco se deberá detallar con exactitud la aportación concreta del solicitante.

Volvemos en encontrar la idea clave de que el número de autores no es evaluable en sí mismo. Si hay más de cinco autores se requiere aclaración. Ergo, hasta cinco autores se considera que una multiautoría está en la normalidad.

Biología Celular y Molecular

El número de autores de la aportación deberá estar en consonancia con la complejidad del estudio o su extensión. El número de autores no se graduará para la evaluación de la aportación si el solicitante tiene participación relevante en el trabajo. Se considerará esa relevancia el ocupar posición de primer o último firmante, de no ser el orden aleatorio, o figurar como autor de correspondencia

La redacción podría mejorar. Pero se establece sin ambigüedad que el número de autores no se evaluará («no se graduará») si el investigador ha tenido una participación relevante. Digamos que el artículo tiene 10 autores. Por lo que indica, un autor podría defender claramente su participación como merecedora de reconocimiento si ha sido el primero, el último o el autor de correspondencia. No sabemos qué sucede con los otros 7. ¿Pueden reclamar reconocimiento igualmente si el trabajo está «en consonancia con la complejidad del estudio o su extensión»? Suerte para ellos.

Ciencias Biomédicas

El número de autores deberá estar justificado por el tema, su complejidad y su extensión. Como principio general un número elevado de autores implicará la aplicación de un factor de reducción en la valoración del trabajo si sus exigencias de contenido y metodología no lo justifican. Igualmente si el solicitante no figura como firmante destacado como primero o último (de no ser el orden de firma aleatorio) o autor de correspondencia.

De dos formas distintas se reitera la misma idea: si el tema lo justifica, el número de autores no se toma en cuenta. Además, se establece también aquí la idea de que tienen la misma importancia: el primero, el último y el autor de correspondencia.

Ciencias de la naturaleza

El número de autores no será evaluable como tal, pero sí deberá estar justificado por el tema, su complejidad y su extensión.

Más escueto y directo imposible: el número de autores no será evaluable. Con la salvaguarda razonable que el tema, complejidad y extensión lo justifiquen. 

Ingenierías y Arquitectura

El número de autores deberá estar justificado por el tema, su complejidad y extensión.

Ciencias sociales, Políticas, del Comportamiento y de la Educación

El número de autores de una aportación deberá estar justificado por el tema, su complejidad y su extensión.

Ciencias económicas

Salvo que estuviera plenamente justificado por la complejidad del tema y la extensión del trabajo, un elevado número de autores puede reducir la calificación asignada a una aportación.

Derecho y Jurisprudencia

El número de autores de una aportación deberá estar justificado por el tema, su complejidad y su extensión. Los solicitantes deberán indicar, justificándolo, cuál ha sido su aportación material al trabajo publicado de forma conjunta.

En este caso, a la declaración estándard sobre la aceptación de varios autores, se une el requerimiento de tener que indicar, justificándolo, cuál fue la aportación material al trabajo del solicitante. Es una exigencia razonable. Antes que luchar contra la coautoría y contra la multiautoría, cosa a la que nos empuja la ciencia actual, nos guste o no, es mucho más razonable exigir la transparencia. Todos ganamos. 

Historia, Geografía y Artes

Salvo que estuviera plenamente justificado por la complejidad del tema y la extensión del trabajo, un elevado número de autores puede reducir la calificación asignada a una aportación.

Filosofía, Filología y Lingüística

Salvo que estuviera plenamente justificado por la complejidad del tema, las exigencias metodológicas y la extensión del trabajo, un elevado número de autores puede reducir la calificación asignada a una aportación.


Conclusiones

Para investigadores predoctorales

Los investigadores júnior y los doctorandos no deben sentirse extrañados de que sus directores de tesis o sus supervisores esperen firmar con ellos los artículos, aunque la mayor parte del trabajo, medido estrictamente en horas de reloj, la hayan realizado ellos.

La razón es que sus directores son los que habrán hecho aportaciones críticas no solo a la concepción y al diseño de la investigación (y si no es así, cambie de director) sino que que les habrán ayudado de una forma decisiva a estructurar y redactar el artículo de la forma que esperan los editores y evaluadores de las revistas. Después, le habrá ayudado a responder las objeciones de los evaluadores. Casi nadie, sin una supervisión experta, sería capaz de sortear las dificultades del mundo de la publicación académica sin experiencia previa. La labor del director, por tanto, es tan sustancial como la del autor.

Para directores de tesis o directores de proyectos

Por otro lado, los directores de tesis o los supervisores no deben sentirse extrañados ni ofendidos por aparecer en último lugar, porque cada vez más, se entiende (y así lo hacen las agencias de evaluación) que el último lugar corresponde al del director y tiene la misma importancia que el primero a efectos de evaluación de su actividad investigadora.

Un premio Nobel puede firmar el último en un artículo cuyos primeros firmantes sean estudiantes de doctorado. Y aunque sin su apoyo seguramente ese artículo no hubiera superado la primera evaluación editorial, lo cierto es que la mayor parte del trabajo la han hecho sus doctorandos o pupilos, y sin tal trabajo ese artículo seguramente tampoco existiría. De hecho, lo «normal» en una carrera académica de éxito es que la firma de su dueño se vaya desplazando hacia la derecha.

Lo que debería ser vs lo que es realmente (proponer vs describir)

Todo lo dicho aquí, incluyendo aspectos éticos y pragmáticos, forma parte de la visión normativa, aunque sea en el sentido (más débil) de normativa entendida como buena práctica.

No pretendo haber hecho una radiografía de cómo funcionan de facto los departamentos universitarios. No me comprometo con esto, porque es otra cosa. Una cosa es el nivel normativo, otra el descriptivo. El primero puede ser genial, y el segundo penoso. Pero sin lo primero, ni siquiera podríamos denunciar lo que no nos guste de lo segundo.

El falso dictum

Por último, una pequeña reflexión sobre el dictum «¡publica o perece!» (del inglés publish or perish!). Hemos dicho que se malinterpreta por varias razones. En primer lugar, suele presentarse como resumen de todo lo que funciona mal en el mundo académico, cuando en realidad, el principio de valorar una carrera académica con base a la comunicación académica, si se toma de forma adecuada, resulta sabio.

Además, este dictum no describe bien la realidad del mundo académico, porque hay profesores que no publican, o apenas publican y por suerte para todos no solo no «perecen», sino que como pueden ser excelentes en docencia o en gestión, pueden recibir reconocimiento por ello.

Además, últimamente los profesores pueden ver reconocida su labor en la transferencia del conocimiento, en la cual no es necesario presentar méritos basados en publicaciones. Por tanto, si alguien cree que los profesores que no publican son expulsados de la academia (la parte perish! de la expresión), está completamente equivocado.

Otra cosa, y esto si es un problema, es que a las agencias de evaluación les cuesta mucho ver otras aportaciones para acreditar una carrera investigadora, aparte de los artículos. Los libros, al menos en algunas áreas (humanidades, pe.), deberían tener el mismo o superior reconocimiento que los artículos. Aunque en este caso, es lógico esperar alguna clase de evaluación en las editoriales académicas elegibles, o un reconocido prestigio de las mismas (o ambas cosas).

Lo mismo debería ser con la producción no bibliográfica, como obra artística cuando implica investigación y experimentación que pueda documentarse. De tenerse en cuenta estas otras formas de contribución, profesores que investigan, aunque no hayan elegido la publicación de artículos como el centro de su actividad, podrían ver reconocida su actividad investigadora con mucha mayor facilidad y justicia que ahora.

Pero en cualquier escenario de evaluación de la actividad científica, la comunicación académica deber formar parte de los elementos centrales de la misma, aunque no sea el único. Lo contrario sí que sería irracional. Y mucho.

Fuentes y obras consultadas

Nota

(1): La terminología habitual se refiere al autor fantasma como aquél que debería estar, pero no lo está, y al autor que está, pero no debería, como autor invitado. A mí, me gustaría más que al autor que está, pero no debería, se le llamara autor fantasma. Sería de justicia poética.


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