Búsqueda y Evaluación de Información para Periodistas

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Un mapa conceptual sobre SEO, uno de las aspectos relacionados con esta entrada.

Aunque los aspectos relacionados con la búsqueda y evaluación de sitios web son de interés universal, el informe que presentamos aquí (enlace de descarga al final) en concreto está orientado e incluye información y propuestas de actividades pensadas para mejorar la formación de Periodistas y Comunicadores, ya que, a su vez,  forma parte de las actividades de docencia e investigación de nuestro Grupo, centrado en la Documentación Periodistica.

El contenido global del informe abarca estos aspectos:

  • Cómo funcionan los buscadores
  • Cómo hacer búsquedas avanzadas
  • Cómo evaluar sitios web

En el siguiente apartado, extraído del informe en pdf (enlace disponible al final de esta página), presentamos de manera extensa la sección dedicada a la evaluación de la credibilidad y/ o la solvencia de los sitios web que pueden ser fuentes de información para perodistas y comunicadores.

La Evaluación: determinar la calidad de sitios web

Finalmente, tanto el periodista como el profesional de la comunicación están obligados a verificar sus fuentes, y esto es así tanto si por “fuentes” entendemos personas como sitios web (o cualquier clase de recursos digitales). En este último caso, desde el punto de vista de la documentación periodística, la calidad de un sitio web presenta al menos dos parámetros básicos

  1. Contenido
  2. Credibilidad

Contenido Los indicadores que nos ayudan a determinar la calidad de los contenidos de un sitio son, entre otros los siguientes:

  1. Rigor. Se refiere al cuidado con el que ha sido preparada la información. No siempre podemos estar seguros respecto a esto, y con frecuencia debemos guiarnos por indicios más o menos (in)directos. Algunos de estos indicios son: la mención de otras fuentes, la mención de datos concretos (fechas, autores, estadísticas), la ausencia de errores factuales, la ausencia de juicios de valor gratuitos, la separación cuidadosa entre opinión e información, etc., por no mencionar la ausencia de errores ortográficos, etc.

Un buen ejemplo de esto suelen ser sitios web de gran relieve en el mundo de las políticas económicas, como el sitio web del Banco Mundial (www.bancomundial.org) o el sitio de la OCDE (http://www.oecd.org).

  1. Exhaustividad. Este indicador se refiere al grado en el cual las informaciones se presentan de modo más o menos completo. Por ejemplo, un dato bibliográfico puede consistir solamente en un título y un nombre de autor, o incorporar también la fecha de edición, el lugar de edición, el nombre de la editorial, el número de páginas de la obra y el número de ISBN. Un directorio de empresas puede dar un nombre y una ciudad para cada empresa o la ficha completa de la misma, incluyendo el nombre de los miembros del consejo de administración; una biografía puede dedicar un párrafo a cada personaje o el equivalente a varias páginas de información, etc.

Un excelente ejemplo de exhaustividad en la mayor parte de sus informaciones la encontramos en la base de datos de cine IMDB (www.imdb.com).

  1. Actualización. Señala la frecuencia o la fecha de la última actualización. Es evidente que, en general y a igualdad de otros factores, cuanto más actualizada sea una información, mayor valor tiene. Si consultamos un atlas geográfico de centro Europa desearemos, con toda seguridad, que sea lo más actualizado posible.

En general, los sitios web de medios diarios, son ahora buenos ejemplos de una política adecuada de actualización, con varias ediciones diarias.

  1. Edición. Este indicador se refiere al grado, tanto explícito como implícito, y más o menos evidente según los casos, en el que la información ha sido tratada, revisada, completada, editada en una palabra, antes de ser publicada. Ofrece evidencias de edición una web que presenta un título en cada página, un nombre de autor (o una indicación de autoría) y una fecha de creación, por no mencionar, una vez más, la ausencia de errores ortográficos o la simple presentación descuidada. Las menciones de autor, la titulación y la datación deben repetirse en todas las secciones de la web si procede, es decir, si la naturaleza del recurso lo exige. Por ejemplo, la web de una publicación periódica deberá indicar no solamente los datos del organismo editor, el nombre del director o directora de la publicación, etc., sino que deberá presentar esos datos para cada artículo de la publicación, etc.

Desde hace algún tiempo, los proyectos de la organización Wikimedia, entre los que se incluye la Wikipedia son un buen ejemplo de edición cuidada, donde varios editores supervisan que los artículos de la wikipedia dispongan de datos verificados. Incluso cuando no es así, se señala la carencia de ellos para alertar al lector.

  1. Sistematización. El tratamiento sistemático proporciona una gran calidad a la información, por eso debe considerarse un indicador de primera magnitud. En el punto anterior hemos mencionado un factor de sistematización, pero cada tipo de recurso tiene los suyos propios. Por ejemplo, en un directorio hay sistematización si cada web está descrita de la misma forma. Hay sistematización en una base de datos cuyos registros poseen todos la misma estructura básica, etc.

Las bases de datos que hemos revisado en esta Unidad cumplen todas con esta característica. Pero los principales diarios en línea también, ya que procuran presentar las noticias siempre con un tratamiento uniforme.

  1. Interés intrínseco. Aunque sea una obviedad, hay que recordar que existen temas completamente triviales, y muchas webs dedicadas a ellos. De hecho, la trivialidad y el esnobismo parecen ejercer una atracción fatal en el mundo de la WWW. Dicho de otro modo, debe considerarse el interés intrínseco de la información por encima de consideraciones de estética o de esnobismo. En este sentido, otro motivo de sorpresa es la enorme atención que algunas webs de contenidos voluntariamente triviales merecen en los medios de comunicación.

Una vez más, la Wikipedia o cualquier sitio de los que hemos comentado en esta Unidad cumplen este criterio.

  1. Originalidad. Este parámetro se refiere al grado en el cual un recurso ofrece informaciones únicas o exclusivas en algún sentido. Muchas webs ofrecen informaciones relacionadas con temas de actualidad, pero solamente algunas webs ofrecerán, además, tratamientos en profundidad de tales temas o recursos complementarios, como gráficos, mapas, infografías, datos estadísticos, puntos de vista opuestos, etc. Muchas webs ofrecen listas de recursos digitales, pero solamente algunas evalúan esos recursos, etc. Este indicador mide, en definitiva, el grado en el cual un recurso ofrece algo que únicamente puede encontrarse en el mismo.

Credibilidad Los indicadores anteriores son directamente observables o medibles y, en todo caso, relativamente fáciles de determinar. El cambio, la credibilidad se refiere a una valoración donde, además de un inevitable componente subjetivo por parte del analista, tenemos que contar con que los responsables del sitio suelen estar interesados en parecer creíbles, independientemente de que lo sean o no.

Determinar la credibilidad de un sitio puede requerir indagaciones indirectas, así como efectuar inferencias sin garantía de acierto al cien por cien. Por último, la indagación puede no aportar ningún dato concluyente. Dicho de otro modo, mientras que siempre podremos saber o decir algo sobre el contenido, puede que no siempre podemos llegar a conclusiones seguras sobre la credibilidad.

No obstante, es éste último (la credibilidad) el aspecto que más debe preocupar en el contexto del trabajo periodístico por razones evidentes e independientes de su facilidad o dificultad de determinación. En todo caso algunos indicadores relativamente fáciles de determinar son los siguientes: Por su parte, el parámetro de la autoría puede evaluarse a través de dos aspectos o indicadores diferentes (aunque muy relacionados entre sí, claro está):

  • Página de créditos. La existencia misma de declaraciones explícitas de autoría es ya una primera indicación de credibilidad. Sorprende el elevado número de webs que carecen de indicaciones claras sobre a quién cabe atribuir la paternidad, la propiedad o la responsabilidad intelectual de la misma. Por eso, de entrada, es ya un indicador de calidad la simple presencia de esa información bajo apartados denominados Créditos, Quiénes somos, About Us, etc. Una web bien concebida debe tener un apartado donde se explique sin ambigüedad y con el máximo detalle posible: a quién o a quienes debe atribuirse la responsabilidad del recurso; quién o quiénes son los editores o distribuidores del recurso. Esta declaración debería ir acompañada de datos complementarios sobre los autores y los editores: institución donde trabajan; dirección postal de los editores, etc. Por el contrario, una web sin tales indicaciones debe considerarse, de entrada, poco solvente.

Un sitio que puede ser un buen ejemplo de cómo resuelve este apartado de forma ejemplar es la página de créditos de la televisión pública de Estados Unidos: PBS (www.pbs.org).

  • Solvencia o adecuación de la fuente. La solvencia del autor y/o de la institución que ha creado, producido o editado el recurso. Es evidente que no merece el mismo crédito una web sobre salud producida por un doctor o una doctora en Medicina que por un curandero, para poner un ejemplo de los llamados “de manual”. Por tanto, un indicador de calidad en este sentido será la adecuación curricular del autor al tema tratado. Por parecido razonamiento, es evidente que no podemos otorgar el mismo crédito a un informe sobre política cultural publicado en la web de la Unesco que uno publicado en la web de un grupo que haga llamamientos al exterminio de media humanidad. Por tanto, respecto a la figura del editor o distribuidor, su solvencia pública será otro indicador de importancia capital. Como regla general, es evidente que existen organismos que ofrecen mayores garantías, de entrada, que otros. Por ejemplo, siempre suelen ser un buen indicador de calidad el que un recurso haya sido publicado por una universidad, o por una editorial de prestigio, etc.

Por ejemplo, la web del Banco Mundial o de la OCDE, ya indicadas anteriormente son buenos ejemplos de fuentes solventes por lo que hace a datos e informaciones económicas. Ahora bien, ¿qué sucede cuando no existe en el sitio una indicación clara de autoría? O, peor aún, ¿qué sucede cuando tenemos sospechas sobre la autoría o la identidad declarada del sitio? Ante la situación anterior, tenemos una pequeña batería de recursos que nos proporciona la propia web para intentar determinar “quién está detrás” de un sitio determinado.

Antes de presentar estos recursos, no obstante, una observación. Lo más operativo cuando nos encontramos ante un sitio del que no estamos seguros de su fiabilidad o credibilidad y su página de créditos no nos ayuda a despejar dudas consiste simplemente en ignorarlo y buscar otra fuente.

En la web, por suerte, lo que abunda especialmente es la información, así que en general siempre tendremos alternativas donde escoger si una fuente no merece nuestra confianza. Por tanto, lo que sigue solamente tiene sentido si, por alguna razón, y a pesar de todo estamos especialmente interesados en saber más sobre un sitio. Las herramientas que podemos utilizar son las siguientes (ninguna de ellas, sin embargo es concluyente):

  1. Alexa. Este directorio (alexa.com) proporciona información muy importante sobre cualquier sitio. Nos indica: (i) el tráfico del mismo (el número de visitas que recibe); (ii) otros sitios que enlazan al sitio analizado; (iii) comentarios o revisiones sobre el sitio (si existen) y otras indicaciones estadísticas muy importantes sobre el sitio, permitiendo incluso hacer comparaciones entre varios sitios. Es muy importante el perfil que Alexa nos proporciona así de un sitio. Si apenas recibe visitas (o al contrario), o si quienes lo enlazan tienen un sesgo determinado, etc., en conjunto podremos hacernos una idea bastante determinada de la credibilidad del sitio. Naturalmente, no es un sistema infalible. En general, sirve más para confirmar la credibilidad de un sitio que para lo contrario, porque sitios poco visitados y poco enlazados no aparecen en su directorio. No obstante, la ausencia de un sitio en Alexa también puede ser (no necesariamente) un elemento de advertencia. Siempre puede ayudar saber qué sitios enlazan al sitio considerado. Por ejemplo, un sitio sobre salud que recibe enlaces principalmente de sitios vinculados con la parasicología o procedentes de una secta, etc., naturalmente no es un buen indicio (tampoco es infalible, un sitio puede ser enlazado sin permiso de los responsables del mismo).
  2. Servicios Whois. Existe una serie de sitios que permiten lanzar consultas a los registros oficiales de los propietarios de los dominios. Un ejemplo es Whois.net (http://www.whois.net/). No son datos concluyentes, pero típicamente podemos saber el nombre de la empresa o de la persona que compró el dominio y sus datos básicos de contacto. No obstante, a veces están ocultos.
  3. Open Site Explorer (https://moz.com/researchtools/ose/). Es un buscador especializado que analiza la URL que entremos y nos indica informaciones básicas sobre el sitio, algunas son en realidad muy similares a las que proporciona Alexa (qué otros sitios enlazan al sitio determinado, p.e.) pero siempre nos servirá para ampliar o comparar resultados y en teoría nos proporciona información de cualquier sitio aunque no forme parte del top 100 mil como en el caso de Alexa. Alternativa: Ahref (https://ahrefs.com/).
  4. Búsquedas en la web. Naturalmente, siempre tenemos la opción de entrar el nombre y/o la URL del sitio en la caja de búsqueda de Google y ver qué dice el resto de la web (si es que dice algo) sobre el sitio en cuestión. Si no dice nada, ya es de por sí motivo de sospecha.
  5. Uso de navegadores de última generación. Aunque parezca una trivialidad un periodista siempre debería utilizar navegadores de última generación, o al menos de versiones muy recientes. La razón es simple: cada nueva generación de los principales navegadores (IE, Firefox, Opera) añade mejores capacidades para detectar sitios fraudulentos o que usurpan la identidad de sitios reales, etc.

Conclusiones

Determinar la calidad de un sitio web puede ser absolutamente trivial. No hace mucho análisis para observa la enorme calidad de sitios como los del New York Times, The Guardian, PBS, El País, etc. Otras veces, tropezamos con páginas infames que inmediatamente nos advierten sobre su falta total de credibilidad. Sin embargo, el problema nunca son este tipo de  sitios que se sitúan en los extremos, sino aquellos que encontramos a través de una búsqueda en la web, de los que antes no sabíamos nada y presentan una apariencia como mínimo correcta. En estos sitios podemos encontrar información aparentemente útil y sin embargo tener dudas fundadas sobre su solvencia. Si observamos unas pautas elementales, en realidad de sentido común, podemos evitar ser embaucados por sitios que no merecen nuestra confianza. En este apartado hemos proporcionado además algunas pautas que podemos seguir si, por algún motivo, es importante para nosotros saber más sobre un sitio y asegurarnos de su credibilidad o solvencia sobre los temas que trata.


>> Descargar el pdf del informe completofundamentosBusqueda-2015 Forma recomendada de citación: Lluís Codina, Rafael Pedraza. Fundamentos de Búsqueda y Evaluación de Información para Periodistas y Comunicadores. Barcelona: Universitat Pompeu Fabra, 2015 (25 p). Acceso: https://www.lluiscodina.com/busqueda-y-evaluacion-de-informacion-para-periodistas/